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“La Policía decía ‘no mires a la izquierda’. Allí había rastros de sangre…”

Silvia había ido sola al concierto de Ariana Grande. Al terminar el espectáculo, "miré a la gente que había a mi alrededor, ellos a mi y fue como 'qué hacemos, qué acaba de pasar'. Y ya se oyeron gritos y se desató al caos". Lo que había sucedido era que un terrorista suicida había detonado un explosivo, llevándose por delante 22 vidas. 

Mientras desalojaban el Manchester Arena, “la Policía decía ‘no mires a la izquierda’ y es que allí había rastros de sangre, trozos de algo…”. Era la zona cero del atentado, reivindicado por Daesh, en un concierto lleno de niños y adolescentes.