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“Marc Bartra aún sigue con el susto encima. Lo primero que oyó fue un ruido muy fuerte”

En un seto, ahora destrozado, estaban escondidos los explosivos. Tres bombas de fabricación casera con clavos y metralla para causar el mayor daño posible. Los terroristas sabían que por aquí tenía que pasar el autobús. Por la carretera de salida del hotel donde se  concentraba el  Borussia Dortmund.

El lugar ha sido peinado en busca de pruebas. Pero la clave del atentado podría estar detrás de la carta localizada muy cerca de la zona con alusiones a Alá, referencias al ataque al mercadillo navideño de Berlín o al envío de aviones  alemanes a Siria. La policía alemana está estudiando su veracidad porque la Fiscalía también baraja otra hipótesis: la del ataque antifascista que recoge otra carta, publicada en Internet, aunque podría tratarse de una pista falsa. Por ahora, ya ha sido detenido uno de los dos islamistas sospechosos investigados por la policía.

Mientras, el director general del Borussia ha contado cómo vivieron los jugadores el ataque. Las tres explosiones rompieron dos cristales del autobús y la rueda reventó. Fue entonces cuando Marc Bartra se cortó y se fracturó la muñeca. Él mismo acaba de subir una foto a internet tras ser operado.

En la cabeza de todos, lo que pudo haber pasado: un cuarto artefacto no llegó a explotar. En el recuerdo, los gritos de apoyo de las dos aficiones hermanadas frente al terror.