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“Hasta que no te pasa algo así, no sabes lo fuerte que puedes llegar a ser”

La vida de la joven gimnasta Desirée cambió para siempre hace ya dos años. Una mala caída cuando entrenaba en una cama elástica derivó en la amputación de su pierna derecha.

Su final comenzó, según la sentencia, cuando el traumatólogo que la atendió en un primer momento no valoró adecuadamente su lesión. Por "la excesiva demora" al trasladarla al hospital público donde  finalmente se le amputó la pierna.  Ese médico, el doctor Larrauri, que la atendió, ha sido condenado a dos años de prisión y cuatro de inhabilitación por un delito de lesiones por  imprudencia grave. Y tendrá que indemnizarla con más de dos millones de euros. El traumatólogo va a recurrir la sentencia porque no se siente responsable de la desgracia de Desirée.

Desirée comenzó a pasar página hace ya mucho tiempo. Cuando decidió que la desgracia no marcaría su vida. “Hasta que no te pasa algo así no sabes lo fuerte que puedes llegar a ser”, explica con entereza.

Antes de la sentencia, ya había decidido recuperar la sonrisa. Labrarse un futuro. Desde septiembre, estudia administración de turismo en el Reino Unido. Y allí, entre clase y clase, miró su móvil y comprobó que la justicia la había escuchado.

En Canterbury, Desiree está aprendiendo a correr de nuevo. Ha vuelto al gimnasio para coger fuerza. “Yo soy una deportista y no puedo dejar de serlo de la noche a la mañana. Por eso cuento con una prótesis normal, para el día a día, y otra deportiva, que es mucho más pesada”.

No existe una especialidad para gimnasia artística con las prótesis, pero está decidida a practicar otros deportes adaptados. En ella no encontramos ni rastro de su desgracia, todo en ella es sonrisa. Gracias a una prótesis que cuesta 70.000 euros, camina por el campus como una estudiante más.