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Estados Unidos se proclama campeona del Mundo ante Serbia con otra paliza (129-92)

Estados Unidos sacó a relucir su mejor baloncesto en la final de la Copa del Mundo y se colgó la medalla de oro tras ganar a Serbia. El equipo de Djordjevic aguantó los cinco primeros minutos pero tras un parcial de 15-0, EEUU se marchó en el marcador y demostró que su nivel está en otra galaxia y es inalcanzable para el resto de los humanos. EEUU repitió título en la Copa del Mundo y Serbia se tuvo que conformar con una meritoria segunda plaza. El bronce ya se lo había colgado Francia el sábado.

El baloncesto por excelencia se enfrentaba al del talento, Estados Unidos había llegado a la final arrasando a todos sus rivales. Era lo esperado pero en la final, Serbia tenía la intención de darle un susto a los estadounidenses. El equipo de Djordjevic evitó que los de Krzyzewski corrieran al inicio y se plantó con un (5-12) en los cuatro primeros minutos de encuentro. Anthony Davis se cargó con dos faltas y el juego interior de Estados Unidos se resintió. El comienzo pintaba bien para los serbios pero el camino era largo.
Tan largo como que Estados Unidos no tardó en darle la vuelta. Sólo fue un espejismo. Teodosic era el jugador alrededor del que giraba todo, como no podía ser de otra manera, pero Krzyzewski ya estaba avisado. El base cometió su segunda falta porque EEUU cargó su juego en Harden, nueve puntos en los primeros cinco minutos, y le dio la vuelta con un parcial soberbio (15-0) en dos minutos para ponerse por delante antes del final del primer cuarto (22-15). Parecía que los serbios habían enfadado a los estadounidenses con el 15-7 inicial y se habían puesto serios. A partir de ese momento, no había freno. Imposible. Irving se vistió de ‘jugón’ en la final y con 15 puntos en los primeros 10 minutos puso a su selección con una ventaja muy cómoda (35-21).
Serbia sólo había podido contener el juego de los de Krzyzewski los primeros minutos. Después, el vendaval no se podía parar y con mucha velocidad en el juego, Estados Unidos abrió una brecha que ya hacía entrever que el oro tenía dueño. EEUU se había ‘ventilado’ a Serbia en el primer cuarto para poder disfrutar del partido. Irving y Harden dieron un recital de tiro ante el que los de Djordjevic sólo pudieron mirar y ser testigos en primera fila del espectáculo.
La diferencia a falta de ocho minutos para el descanso era ya de 20 puntos. La final estaba decidida, el oro tenía dueño, pero había que llegar hasta el final y Serbia siempre compite hasta el final porque su orgullo les impide bajar los brazos. Djordjevic, con un tiempo muerto, frenó otro tsunami estadounidense cuando se pusieron 56-30, con 9/13 en triples.
Las estadísticas no paraban de engordar y los porcentajes no empeoraban demasiado. Al descanso, EEUU estaba en otra dimensión (67-41) y con un triple de Kalinic sobre la bocina que puso en pie a Djordjevic en el banquillo. Irving sumó al descanso 18 puntos, por los 17 de Harden y Estados Unidos veía el aro más grande que nunca, 11/16 en triples. Serbia no podía hacer nada, iba a su ritmo, al de los mortales pero no bastaba para plantarles cara.
Tras el descanso, el partido se ensució un poco. Las malas formas tomaron protagonismo y Raduljica se llevó una antideportiva y una técnica. Serbia no se desangró tanto como en los dos primeros y frenó a los estadounidenses con faltas. Djordjevic planteó una zona con un alero alto como Bjelica, en el cara a cara habían salido escaldados y había que experimentar. Irving estaba imparable y Harden le seguía de cerca. Al final de tercer cuarto, EEUU ‘sólo’ ganaba por 38 puntos (105-67).
Estados Unidos se colgó el oro, de manera merecida y Serbia se quedó con ‘buen sabor de boca’ porque a ese ritmo, con esa velocidad era imposible frenarles. Los de Djordjevic eran los campeones de los mortales y el puesto más alto del podio era de EEUU. Y no se bajarán de ahí si siguen tomándoselo así de en serio como en este campeonato.