Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Marcelino, juez: "Gallardón se atrevió a decir una vez que el único poder eran ellos"

'Conexión Samanta' ha podido conocer de cerca cómo funciona la Justicia en España de la mano de Marcelino Sesmero, juez titular del juzgado número cuatro de Plaza Castilla. Ha relatado todos los problemas a los que se enfrentan, como la falta de personal, falta de instalaciones y de tecnologías... Además, hemos podido ver cómo funciona una rueda de reconocimiento.

Los problemas de la Justicia
“Lo que más me gusta de mi trabajo es la capacidad de resolver conflictos y, que a veces cuando aplicas la ley, haces justicia", explica Marcelino Sesmero, juez titular del juzgado número cuatro de Plaza Castilla. 
¿Qué tipo de personalidad debe de tener un buen juez? Tras 23 años en la profesión, él lo tiene claro, "sobre todo mucha prudencia, no puedes tener ideas preconcebidas. Siempre tienes que estar abierto a las demás, la única manera que tienes para juzgar es empatizar con todos", ha asegurado Marcelino.
¿Hasta qué punto han afectado los recortes de la Administración a la Justicia?, ¿cómo los ajustes del Ministerio se reflejan en sueldos, en falta de personal, de material, de nuevas tecnologías o de mantenimiento de unas instalaciones ya de por sí obsoletas? El juez deja entrever que los recortes en Justicia, en su opinión, no se deben únicamente a la crisis, sino a un intento de mantener debilitado al poder judicial, el poder del Estado que con mayor potestad podría tener controlados a los otros dos, el Ejecutivo y el Legislativo.
El juez Sesmero declara "el Señor Gallardón, el Ministro de Justicia, se atrevió a decir una vez que el único poder eran ellos, el poder legislativo", "¿Por qué la Justicia tiene siempre tan pocos medios? Porque en el fondo no les gusta que la Justicia funcione bien, porque cuanto mejor funciona la Justicia más posibilidades tiene de controlar a los otros poderes, y eso es un peligro para ellos", ha eplicado.
Funcionamiento de un Juzgado de violencia de género
En España se interponen casi 400 denuncias diarias por violencia de género, y nuestro país es un referente internacional en esta materia, puesto que somos el único del mundo con juzgados específicos de violencia de género. La Jueza Mª Gracia Parera de Cáceres, titular del Juzgado de Instrucción nº3 de violencia de género de Madrid, nos cuenta cómo es el día a día en su puesto de trabajo. “Somos gente normal pero con un trabajo menos normal", ha contado.
Elena Fernández, representante del Ministerio Fiscal en el Juzgado de Mª Gracia, cuenta a Samanta que normalmente perciben un odio natural de los individuos juzgados hacia las dos autoridades que les alejan de familia y hogar: los jueces y los fiscales, los que deciden y los que acusan. "Sus vidas cambian de manera radical" confiesa.
Sin embargo el hecho de ser, en este caso ambas, madres parece no influenciar en una protección mayor de la mujer. "Rotundamente no" señala Elena, "hay que estar a la verdad". "Es una cuestión de pruebas" dice la jueza.

Begoña Martínez, abogada privada y de oficio, "soy defensora de causas perdidas"
Para los abogados también se han reducido honorarios, más aún si, además de en un bufete, se ejerce como abogada de oficio, como sucede a Begoña Martínez. Uno de sus principios es ayudar a la gente, pero por un juicio rápido un abogado de oficio recibe una minuta de 300€, y no siempre los clientes están conformes con los acuerdos a los que se puede llegar, incluso algunos pueden llegar a achacar al abogado de oficio la culpa de una sentencia desfavorable e incluso amenazarle de muerte.
Conversando con Samanta acerca de la fe en la justicia surgen temas espinosos "¿Por qué el que roba 200€ va a la cárcel y el de las preferentes no? Pues no lo sé, pero vamos, que no va a ir" señala Begoña. "O sí se sabe" contesta su hijo, estudiante de Derecho, "pero no se debe decir".