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'Conexión Samanta' nos muestra la vida de españoles que eligieron China para vivir

'Conexión Samanta' nos invita a conocer los entresijos empresariales de China. El reportaje analiza los pros y contras que encuentran los españoles cuando se establecen allí, las condiciones de trabajo locales, la gran competencia existente y cómo negociar para tener éxito e integrarse en el país más poblado del mundo.

Lo difícil de ser emprendedor
Samanta conoce de cerca el caso de Iker, un arquitecto donostiarra que ha conseguido un gran volumen de negocio reformando espacios de trabajo para alquilarlos luego a empresas pequeñas.
Iker y sus socios han renunciado a su vida personal para triunfar y ganar mucho dinero en China: "Noches sin dormir, currando a tope, hemos puesto nuestro dinero... ¡esto tiene que tener una recompensa!" y reconoce que no le importaría llegar a ser rico: "Es algo que en España no podríamos haber hecho hasta dentro de 15 años y ya para 15 años es como tener un Ferrari cuando tienes 80"
Un país hostil
Todo es diferente en China a los ojos de un español: la comida, el idioma, los horarios, la educación, el ocio, la forma de comportarse... aun así, muchos españoles apuestan por tener una nueva vida allí.
Es el caso de Marta, arquitecto de 27 años que dejó voluntariamente su trabajo en Madrid porque quería sentir el vértigo de buscar su camino en China. Marta se fue con unos ahorros, sin conocer a nadie y a los 5 días de llegar consiguió un empleo. Samanta le acompaña en su primer día de trabajo en un estudio de arquitectura: "Me van a pagar unos 10.000 Yuanes. Ésto es China, ¡hay que desmontar el mito!". También siente con ella el impacto de perderse una y otra vez en la urbe de Shanghai y la experiencia de comer en la calle algo sin saber lo que es.
Con trabajo, hay éxito
El reportaje retrata también la vida de Alberto, socio director de las bodegas Torres en China. Tiene 39 años y a base de esfuerzo ha vivido un ascenso profesional imparable pasando de 4 empleados a 315 en los 14 años que lleva en China: "El ritmo de trabajo en China es muy intenso, no hay vacaciones apenas. Si se quiere triunfar hay que seguir ese ritmo porque estás compitiendo con gente que no para".
Alberto está casado con una mujer china, Sabrina. Samanta habla con ella de cómo le sedujo un español y si su espontaneidad le supuso un problema con Alberto. A pesar de su matrimonio y del tiempo que lleva en el país, Alberto reconoce que "el chino es un idioma muy difícil y muchas veces prefieren que no hables perfectamente y no te enteres de todo".
Completa el reportaje el caso de Ángel y Aída, un valiente matrimonio de emprendedores con 3 hijos que hablan chino, español e inglés.
La pareja lleva 13 años lidiando con la lentitud y peculiaridades del carácter chino a la hora de hacer negocios y le explican a Samanta lo difícil que es a veces soportar estas condiciones de trabajo: "tengo que luchar muchísimo para que respeten los plazos de entrega que firmamos por contrato, Es una cultura diferente que hay que interpretar".
También comparten con la periodista la palabra clave por la que muchas empresas españolas trasladan su producción a China: "Costes..."
Este nuevo reportaje de 'Conexión Samanta' nos muestra el entramado empresarial y comercial entre oriente y occidente. En él, los protagonistas comparten con Samanta su amor / odio hacia el país que les ha dado la gran oportunidad de sus vidas y reflexionan sobre su situación allí y la que tendrían si se hubieran quedado en España.