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'Conexión Samanta' pone a prueba los límites del cuerpo humano gracias a la tecnología

'Conexión Samanta” descubre cómo la tecnología es capaz de llevar el cuerpo humano más allá de sus límites naturales. Los deportistas ven potenciadas sus capacidades físicas y de competición sometiendo su organismo al impacto de elementos como el oxigeno o el frío extremo. Los discapacitados físicos vuelven a ilusionarse apoyados en la nueva robótica o en extraordinarios inventos adaptados a sus necesidades de movilidad. 

Las nuevas tecnologías al servicio del cuerpo humano para llevarlo a su límite, en la salud, en la recuperación, en la competición o en renovada ilusión por la vida.
Veremos cómo las utilizan los protagonistas de las historias en 'Conexión Samanta'.

Impulsando el rendimiento deportivo

El deporte de competición es exigente y en la mayor parte de los casos los deportistas someten su cuerpo a un duro entrenamiento y a impactantes pruebas de resistencia física para sacarle el máximo partido. “Es una forma de vida” nos cuenta David Sánchez, “como una droga”.

David es policía en Villaconejos (Madrid), pero también un deportista que compite al más alto nivel. Ha llegado a participar en el Powerman de Zofingen, el duatlón más duro del mundo, que se celebra anualmente en Suiza. Para alcanzar su máximo rendimiento utiliza en ocasiones una cámara de hipoxia. Explica a Samanta que es “como si yo estuviera en una montaña durmiendo a 3.500 metros”. La cámara de hipoxia obliga al cuerpo a funcionar con menos oxígeno, lo que hace que en el exterior y con oxigeno a niveles normales se recupere antes.

“Es una aberración” comenta con Samanta el Secretario del Ayuntamiento de Villaconejos “hacen ejercicio dentro, se cansan el triple, se ponen al borde del colapso cardiaco”, pero David nos asegura que no es así, “es todo lo contrario, lo que hace es que te relaja, te recuperas antes” comenta con Samanta, “si tú tienes ocasión de que un motor vaya a 2.000 revoluciones ¿para qué le vas a llevar a 8.000? te va a dar más vida porque tu corazón sufre menos”. Sin embargo David alerta sobre una necesaria supervisión técnica en la utilización de este tipo de maquinaria y de un buen entrenamiento “cuando un deportista no está bien entrenado y se mete en determinadas competiciones, ahí está poniendo en riesgo su salud”. “Me acuerdo una carrera que hicimos en Cantabria que entraron en hipotermia más de 1.000 personas”, nos cuenta, señalando que en ocasiones así “ha habido hasta fallecidos”

Con este mismo cuidado María ‘Moto’, instructora de entrenadores personales y cinco veces ganadora de la copa de España de descenso en mountain bike, utiliza la cámara hiperbárica. La dueña del local donde se somete al impacto de oxígeno de la cámara nos cuenta las bondades de su uso, como activación de células madre, reposición de colágeno o recuperación de roturas fibrilares, pero también advierte sobre un exceso, “si estuviera muchísimo, muchísimo tiempo dentro de la cámara sí sería un problema, porque habría una intoxicación” explica a Samanta, “o bien te pones mal y convulsionas, o te mueres”. ‘Moto’ la utiliza para recuperar vitalidad, “yo hago un entrenamiento destinado a mantenerme en forma, y sin la cámara no podría hacerlo tan a menudo porque me costaría más recuperar”.

Celeste Paz es jugadora de pádel y modelo de marcas deportivas. Para mantener su rendimiento y recuperarse de lesiones y dolores musculares utiliza la llamada sauna criogénica. Su cuerpo recibe el impacto de temperaturas inferiores a 197 grados bajo cero. “Mientras no sea más de 3 minutos es fantástico para la salud” nos cuenta la dueña de las instalaciones. El enfriamiento de corta duración incide en procesos metabólicos y de recuperación de microrroturas, un proceso que veremos probar a la misma Samanta para contarnos sus sensaciones, y que al parecer incluso anima a deportistas de élite como Cristiano Ronaldo a instalar un sistema en su propia casa.

Tecnología en auxilio del cuerpo

Pero la tecnología más avanzada también es capaz de recuperar mente, además de cuerpo, para llevar una vida lo más normal posible en los casos de discapacidad física. Albert Llovera, de La Torre D’Oristà (Barcelona) sufrió un grave accidente que le dejó postrado en una silla de ruedas. “Yo era esquiador, y con 17 años que te digan de un día para otro que tus piernas no se van a mover, cuando vivías de tus piernas…, pues sí, el golpe fue bastante impactante”.

Pero Albert no se ha rendido “los límites están hechos para irlos a buscar”, afirma con ilusión. Hoy es piloto de rallies y compite en el Dakar, con un coche adaptado a sus necesidades, y utiliza un exoesqueleto para rehabilitar músculos, huesos y órganos internos, un aparato que le permite incluso caminar con impulsos eléctricos, “la última vez que me puse en pie, Cristina, que es mi hija, no sé si me había visto, pero fue la vez que alucinó más. Nos abrazamos. Son cosas que quieras o no te chocan” cuenta emocionado “eso fue muy bonito”.

Albert tiene una ortopedia por donde ve pasar historias conmovedoras, y desde la que ayuda a seguir adelante a personas que necesitan ayuda para la movilidad y para, por qué no, volver a practicar todo tipo de deportes. “Una persona que transmite también fuerza a otros deportistas que, a veces, tienen dificultades en la vida” nos cuenta un amigo al que encontramos dando un paseo, “él es un ejemplo de superación”.

Marco Viñas también se va animando al acercarse la fecha de prueba de sus manos biónicas. Una corriente de alta tensión le entró por las manos y le salió por las rodillas, lo que le sometió a la amputación de ambas extremidades a la altura del antebrazo y a diversas operaciones en las rodillas. “He visto prótesis de antiguamente que eran nada más que un garfio” nos cuenta, “podías abrir la puerta y poco más”. Hoy se siente afortunado por contar con las nuevas tecnologías y espera poder manejarse por fín por sí mismo. “Ha sido muy duro” nos comenta Sara, su madre, de la que dependía para prácticamente cualquier movimiento “a ver si ahora con esas manos él se vale por sí, más o menos”.