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Samanta Villar nos enseña lo que nunca vemos de la Guardia Civil

En 'Conexión Samanta', la periodista acompaña a la Guardia Civil y conoce la violencia de las calles de nuestro país, cómo se combate la delincuencia habitual, cómo se lleva a cabo un dispositivo especial antidroga en las zonas más conflictivas o cómo se procede en casos de rescate. Pero también la vocación de servicio al ciudadano que sienten sus agentes, la valentía, la austeridad, el carácter militar del cuerpo, su excesiva jerarquización o la escasa crítica interna.

Zonas de violencia
El cuartel de San Antonio en Ibiza se encuentra en una de las zonas con más disturbios del país. Los 130 agentes que prestan servicio en este destino se enfrentan de forma habitual y diaria a situaciones de robos, violencia de género, agresiones sexuales o asaltos a viviendas. Las cámaras de 'Conexión Samanta' se convierten en testigos en primera persona de una reyerta en Ibiza., que acaba con una detenida.
Tomás Calzado, Guardia Civil: "A veces tienes que aplicar la fuerza"
Él practica el jiu jitsu, un arte marcial japonés donde no existe el golpeo. En cambio, en su día a día y en bastantes ocasiones, asegura que no hay más remedio que enfrentar la violencia con más violencia. Individuos afectados por drogas o alcohol no atienden a razones: "Dos personas grandes, que se están peleando, basta que se giren por detrás y te peguen a ti, entonces hay que usar la porra. Ellos están en un nivel de agresividad y tú tienes que estar un poco por encima de ellos."
Guardia Civil al rescate
Samanta se implica en la vivencia personal de los grupos de rescate de la Guardia Civil. Miembros del GREIM (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña), del GEAS (Grupo especial de Actividades Subacuáticas) e incluso entrenadores de Unidades Caninas de la Guardia Civil le muestran el duro entrenamiento, en ocasiones incluso angustioso, al que deben someterse. Tienen pruebas de capacitación cada tres meses, servicios en alerta de 24 horas, un sueldo que en ocasiones ronda los 1.000€ al mes, pero la recompensa es siempre el profundo agradecimiento por el rescate.
Samanta se pone en la piel de Grupos de Rescate e Intervención en Montaña
En España, hay 26 unidades de montaña de la Guardia Civil, y Baín forma parte, en concreto, del Grupo de Montaña de Benasque. Ha visto apagarse la vida de alguna persona, pero sigue adorando su trabajo: "Lo que más me gusta es la satisfacción de rescatar a alguien". Beín recibe una llamada de emergencia, y junto a Samanta, acuden al rescate de un montañero perdido.
Los GEAS realizan una práctica de rescate en el mar con Samanta Villar
Para ser un buen GEAS hace falta forma física, preparación y bucear. Una de sus funciones es el rescate de personas en medios acuáticos. Actúan en mares, ríos, presas, pantanos y cuevas. Tienen que soportar condiciones climáticas nada favorables para los rescates, y su peor enemigo es el oleaje.  Samanta se convierte en el conejillo de indias en este simulacro de rescate, y vive en primera persona cómo es el trabajo de los GEAS. Pero no solo eso, sino que además, la periodista se atreve a sumergirse bajo un transatlántico para comprobar que en el casco no hay ningún artefacto: "me he visto con un pie en el otro barrio".
Los agentes de la Guardia Civil no pueden formar sindicatos ni ir a la huelga
Samanta le pregunta a los compañeros de Tomás por sus derechos de sindicación, que no los tienen. Los agentes de la Guardia Civil no pueden formar sindicatos ni ir a la huelga, el cuerpo adolece de cierta inmovilidad y falta de crítica interna " el régimen militar lo tiene así establecido y no hay derecho a réplica", nos cuentan. Se sienten respaldados, sin embargo, por las Asociaciones. "Antes te ponías a trabajar un día a las 8 de la mañana, y te podías tirar trabajando 24 horas", nos dice Tomás. Aunque como explican, "la batalla siempre ha sido saber diferenciar el aspecto militar y el aspecto policial".
Mamen, novia de guardia civil: "No sabes qué has hecho para que te quieran matar"
El riesgo que asumen va en ciertos casos más allá de lo previsto, localizando explosivos, requisando cargamentos de droga o, como nos cuenta José, un miembro del GEAS que estuvo destinado en Cartagena durante la explosión de un coche-bomba en la Casa Cuartel en 1990, viviendo en primera persona un atentado de ETA. Su novia Mamen, hija, hermana y nieta de guardia civil, vivía en el Cuartel y nos relata el miedo que se sufre: el momento del estallido " fue uno de los peores momentos de mi vida, mucha gente llorando, mucho miedo, y mucha gente que no quería volver a su casa"
Alberto, un guardia civil muy rockero
Alberto separa su vida personal de la laboral. En lo personal tiene a su familia, amigos, su grupo de rock, pero trabajando deja sus emociones a un lado para no implicarse demasiado en las historias que vive. "Ves por ejemplo que en accidente ha muerto un niño pequeño, o cosas jorobadas. Esos sentimiento y emociones cuando estás 'currando', si las sacas, psicológicamente no aguantarías".
Montando un dispositivo especial antidroga
El Poblado de Valdemingómez, o Cañada Real, es uno de los asentamientos más peligrosos de Madrid, donde es habitual el tráfico y consumo de estupefacientes. Acompañaremos a Alberto, un Guardia Civil destinado en esta zona, al montaje de un dispositivo especial de control antidroga, desde la instalación de puntos clave de inspección de entrada y salida de vehículos hasta el recorrido del poblado en coche oficial. Alberto le cuenta a Samanta las dificultades con las que se encuentran habitualmente en estos casos. Probar el tráfico organizado es muy difícil y la colaboración de los implicados se hace únicamente cuando hay interés de alejar a la Guardia Civil.