Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Samanta Villar vive la noche poligonera

Son jóvenes, viven en barrios a las afueras de las grandes ciudades, muchos de ellos no han completado sus estudios y tampoco tienen trabajo. Sólo viven para salir de fiesta con sus amigos, hacer botellón en los parkings y bailar sin parar en las discotecas. Conoce cómo son, cómo viven y cómo se divierten los jóvenes 'poligoneros'.

Saray vive de fiesta en fiesta
Saray es una joven de 18 años que vive en Móstoles (Madrid) con sus padres y que no tiene trabajo. Vive con auténtica pasión sus noches de discoteca y tiene colgadas en su habitación las entradas de las mejores macrofiestas a las que ha asistido. Samanta ha acompañado a Saray y sus amigas a una sesión de un conocido DJ en una famosa discoteca de Madrid.
Antes salir de fiesta, Saray y sus amigos compran bebida para hacer el botellón en el parking de las discotecas. Allí pasan horas y horas bailando y bebiendo hasta que a las cuatro o cinco de la mañana se disponen a entrar en la discoteca. Sobre las siete la discoteca cierra sus puertas pero las ganas de fiesta de estos jóvenes no se acaba. Se está haciendo de día y ahora toca 'parkineo' y 'mañaneo', o lo que es lo mismo, seguir bebiendo y bailanado hasta que el cuerpo aguante.
De camino al evento, el grupo de chicas aprovecha el viaje en metro y la espera en la parada del autobús que les llevará al polígono para hacer botellón. Después, siguen bebiendo alcohol y bailando en el parking antes de entrar en la discoteca.

Abel y sus amigos salen de fiesta como mínimo cuatro noches a la semana
Abel tiene 20 años y estudió 4º de la ESO,  y es un gran aficionado al deporte, a los coches, a los perros de presa y a la fiesta. “Mi sueño es ser futbolista, me encantaría ser jugador de primera división”, asegura Abel, que explica queser un ‘poligonero’ es llevar el pelo de punta, tatuajes, ser fiestero, borracho. Un estilo como yo, pero bueno, yo sólo los fines de semana", ha añadido. El joven tiene varios tatuajes y piercings por todo el cuerpo y siempre se maquilla antes de salir fiesta.
La periodista también conoce a Carlos, un amigo de Abel amante de la fiesta que se levanta a las cinco de la mañana para ayudar a su padre a cargar cajas de fruta en Mercamadrid para la frutería que regentan. “Hay que ayudar. Yo antes que trabajar prefiero vivir la vida, pero no estoy como para elegir. Preferiría estar sentado en una oficina antes que estar cargando fruta”, señala Carlos.
Rosi, orgullosa de ser 'pokera'
Rosi tiene 20 años, vive en Arganda del Rey (Madrid) y se siente orgullosa de ser poligonera. Se levanta todos los días a las tres de la tarde, se arregla y se va de paseo a los centros comerciales. Luego queda con sus amigos en un parque para beber alcohol. De jueves a sábado sale todas las noches, primero haciendo botellón en el parking de las discotecas y después saliendo de marcha por las mejores fiestas de los polígonos. “Ahora mismo estoy en un estado que no sé lo que quiero con mi vida y vivo a lo loco”, apunta Rosi.
No sale de su casa sin hacerse un cardado en el pelo, ponerse unos pendientes y unas sortijas de oro.Yo considero mi estilo como un sentimiento hacia una música que la gente considera ‘choni’. Me gusta mi peinado, los cardados, los complementos en el pelo, los pendientes, el oro y las cadenas”, señala. Antes de salir de marcha, Rosi ha trasformado a Samanta Villar en 'pokera': pelo cardado, una flor en el pelo, una camiseta con estampado de leopardo y por último, las manoletinas.