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Maruchi se entera de que está arruinada: “¡Dios mío! ¡Somos pobres!”

Zabaleta no ha podido seguir mintiendo a su mujer. Hasta ahora, Maruchi pensaba que el estafado había sido Ángel, y no su audaz Zabaleta, pero ya se ha enterado de la verdad: sólo le quedan diez euros en la cuenta. Casi le da un infarto y se ha puesto a llorar gritando: “Ay, Dios mío!¡Que somos pobres!”.