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Carlos, a Lucía: “Eres una mujer maravillosa, ¿me pones un café?”

Lucía rescató a Carlos de un bar cuando le vio “borracho como una cuba”, ahogando sus penas por su ruptura con Alba. Le llevó a su casa y ha dormido a su lado, soñando que por fin le decía que ella no es la tonta que siempre le resuelve sus problemas. Al despertar, él le ha dado las gracias y, como siempre, le ha pedido un café. Lucía no puede decirle que no.