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Todas las pruebas apuntan al cuñado de Ryan como culpable del tiroteo

En el hotel donde se produjo el tiroteo había detectores de metales, por lo que la pistola tenía que estar escondida dentro y alguien se la tuvo que hacer llegar al asesino. Al ver las cámaras de seguridad, Ryan descubre algo que nunca habría podido imaginar: su cuñado Frank está implicado.