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Castle y Beckett investigan un caso que parece sacado de 'Cuarto Milenio'

Tras la misteriosa muerte de una chica sin ningún tipo de heridas, Castle ve un mensaje que pronostica su muerte tres días más tarde. Las pistas le llevan a un bosque aislado y oscuro y Castle teme lo peor.

Una joven avisa a la policía segundos antes de que se cumpla la medianoche. La chica se encuentra sola en su casa y está convencida de que esa misma noche va a morir. La luz se apaga de repente y lo único que se escuchan son sus gritos. Sus últimos gritos.
Antes de la autopsia no se ven indicios de violencia en el cadáver de la víctima: No hay traumatismos, ni heridas, pero el genial Richard Castle se da cuenta de una serie de detalles que habían pasado inadvertidos para sus compañeros.
El primer sospechoso del caso es el exnovio de Valerie. Por su currículum parece que el caso va a durar poco: “resistencia a la autoridad y agresiones”.  Además, la víctima pidió una orden de alejamiento después de romper con él, pero el sospechoso tiene coartada: pasó la noche del crimen de fiesta con unos amigos.
Además, asegura que Valerie se comportaba de forma extraña y le preguntó si creía en el poder del mal. Castle y Beckett deciden buscar alguna pista en la casa de la víctima. El escritor pone en marcha el reproductor del DVD y lo que ve no le gusta nada: “Soy el siguiente, voy a morir”.