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Castle, acusado de asesinato

Richard Castle se convierte en el principal sospechoso en el asesinato de una agente de seguros. Sin coartada y con todas las pruebas apuntando hacia él, el escritor es puesto bajo arresto y Beckett tendrá que hacer verdaderos esfuerzos para no perder la confianza en su pareja.

Tessa Horton, una joven dedicada a los seguros de bienes raíces, es hallada muerta, atada con alambres al techo de su casa y con una extraña marca en la frente. Los detectives Ryan y Espósito, encargados de la investigación, no dan crédito al descubrir una auténtica orgía de pruebas que señalan a Castle como culpable. La más sorprendente, la grabación de una cámara de seguridad de una joyería que indica que le compró un pendiente a la víctima hallado en la escena del crimen.
Dada la evidencia, Castle se encuentra una noche con media comisaría llamando a su puerta esgrimiendo una orden de registro. Y ¡bingo! Como salido de la nada, aparece un bolso del escritor (Castle es un hombre con estilo y no renuncia a complementos que a priori parecen destinados al público femenino) con un completo kit de torturador en su interior.
La relación de Castle y Becket atraviesa su prueba de fuego cuando Espósito le muestra el idilio que el asesino y la víctima mantenían vía mail. Ya es malo que su hombre sea un maniaco asesino en serie que practica sangrientos rituales con alambres de pinchos y escarificaciones en sus víctimas, pero lo que más revienta a la detective es que le ponga los cuernos a las primeras de cambio después de casi cinco temporadas jugando al tonteo y al despite.   
¿Qué esta pasando aquí? ¿Nos tenía a todos engañados el hacedor de bestsellers? Naturalmente las cosas no son lo que parecen. Sigue leyendo SÓLO si quieres enterarte de la solución al misterio.
Sherlock Holmes tiene a Moriarty, Batman tiene al Jocker, Bart Simpson tiene al actor secundario Bob y Castle tiene a Jerry Tyson. Tras mucho tiempo sin saber nada de su némesis, y en uno de los momentos más dulces de su vida, nuestro querido escritor cae en una trampa cuyo fin va mucho más allá de acabar con su vida. Tyson, además, quiere destrozar a las personas que más le quieren y arruinar su reputación dejándole como asesino ante la opinión pública. Su motivación habría que buscarla en los acontecimientos que pudimos ver en el episodio 3XA de la tercera temporada, cuando Castle frustró su plan de desaparecer durante cuatro años para volver a matar a otras tres rubias.  
Jerry ha sido muy meticuloso incriminando a Castle y es la propia Beckett la que esposa a su chico para llevarle a prisión. Ni siquiera ante la adversidad nuestro mordaz héroe pierde la ocasión para hacer el comentario graciosete y picante de turno. Pero detrás de su chanza se oculta una clave. Así, Rick juega su última carta para escapar con la inestimable ayuda de su abogado y los amantes se encuentran en el lugar que presenció sus primeros escarceos: la biblioteca de Nueva York. ¡Qué gran momento ‘Caskett’ saber que siempre creyó en su inocencia!
Desde allí el duo maravilla planea el cotraataque. Tras demostrar que la persona que compró el pendiente era un doble de Castle contratado por Tyson (en la agencia de actores también encontramos clones de Jack Nicholson y Bono), el resto de la comisaría se suma a la búsqueda del verdadero asesino.  

Claro que Tyson es demasiado inteligente para dejarse coger. En lugar de eso, provoca que Castle le dispare, atrapando  a su chica y, en un alarde de buen gusto literario, finge su propia muerte en las frías aguas del río. Fue disparado en el pecho y perfectamente podría haber llevado un chaleco antibalas. Además, la policía no encuentra su cadáver, lo cual refuerza la teoría 'casteliana' de que volverán a verse las caras dentro de algunos capítulos.