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Un fin de semana romántico en ‘Castle’, con cadáver y mafiosos incluidos

Cadáveres, ‘drogatas’, mafiosos y droga… Con el genial escritor, las escapadas románticas son de todo, menos románticas.

Castle prepara un fin de semana romántico con Beckett en su impresionante mansión de los Hamptons y en la primera noche los dos van a darse un baño a la luz de la luna. El escritor todavía está babeando al darse cuenta de que Beckett no lleva bañador, cuando algo le fastidia el planazo: un hombre malherido cae en su piscina y muere ahogado.
La Policía Local se encarga del caso y detiene a un yonki que tenía la cartera de la víctima. Todo debería quedar ahí, pero Castle y Beckkett son Castle y Beckett y no paran de dar vueltas al caso. Así, su fin de semana romántico termina aliñado con ‘drogatas’, mafiosos, cadáveres y prisiones.
Cuando parece que el caso está resuelto y que el verdadero asesino, un antiguo socio del inversor asesinado, está entre rejas, Castle y Beckett le dan una vuelta de tuerca más al caso y, entre vinos y arrumacos, descubren una nueva pista… y es que en Castle, resolver un crimen puede ser muuuuy sexy.
El agente Ryan, compañero de Beckett, está interrogando al sospechoso en Nueva York, cuando éste le habla de la novia de Castle: “Alta, pelo castaño, cuerpazo”… Cuidadín Casckett, que se ha enterado de lo vuestro y va a por vosotros.
El caso acaba resolviéndose por una de las genialidades a las que Castle nos tiene acostumbrados: un nudo marino en forma de 8 le da la pista, ¿cómo? ¡Mira!
Emocionado con la historia, Castle tiene un nuevo argumento para su nuevo proyecto literario, que se llamará ‘Droga en los Hamptons’. Beckett quiere ser su Nikki Heat y le cuenta cómo le gustaría que fuera el final del nuevo libro y a Castle parece no desagradarle nada.