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María Bravo quiere ser madre

Tras su segundo divorcio, María Bravo quiere dar un giro radical a su vida y ni corta ni perezosa se ha propuesto el firme propósito de ser madre. ¿Conseguirá ésta casada con Miami un lujoso espermatozoide digno de su posición?
A sus 43 años, María ve más claro que nunca que quiere tener un hijo. Pero su segunda ruptura matrimonial le hace difícil recurrir a los procedimientos ortodoxos de reproducción, y acude a una clínica de fertilidad en busca del espermatozoide perfecto.
De momento la idea de la fecundación in vitro es tan sólo una opción, está barajando posibilidades, y si algo de todo este tema no termina de convencer a María, es el no saber a quién pertenece el espermatozoide que elija. ¿Es acaso una foto mucho pedir para poder elegir padre?.
Una vida acomodada

Acostumbrada a las compras de lujo, para María, recurrir a un "menú" tan básico de posibles padres para su hijo, debe resultar difícil de asimilar. María pretende criar a un pequeño premio nobel, moreno, alto y guapetón. Los hombres más inteligentes del mundo donan su semen, y se pregunta cómo podría ella acceder a él para concebir a su pequeño.