Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Especial Callejeros: Club

En nuestro país hay 200.000 locales de alterne
En nuestro país hay 200.000 locales de alterne. Un millón de españoles solicitan cada día los servicios sexuales de una prostituta. Callejeros ha recorrido decenas de "whiskerías" y hoteles del sexo en Valencia, Alicante, Granada, Málaga o Cádiz. Los reporteros David Moreno y Carlos Medori han convivido con la gran familia- se calculan que en España ejercen la prostitución 400.000 mujeres- que forman "las jornaleras del sexo", chicas que en la mayoría de los casos, a duras penas sacan 100 euros diarios.
En este reportaje especial, Callejeros ha conocido a "Rosa" -nombre artístico-, cordobesa de 22 años, violada por su padre en la juventud, que trabaja en el mismo club donde ejerció su madre y que vende su cuerpo para dar de comer a sus niños de 2 y 4 años. "Odio a los babosos y asquerosos que se creen que te gusta tener sexo con ellos, cuando tú lo único que estás pensando es: que acabe ya este asqueroso", se lamenta Rosa.
Ellas pagan al dueño del complejo hostelero una media de 70 euros al día por la habitación del club, y luego un porcentaje de las ganancias. Callejeros ha comprobado cómo un club presenta aforo completo a las cinco de la tarde, o cómo un cliente acude con un billete de 50 euros en la mano para satisfacer sus rápidos instintos. "Frecuento los clubes desde los 16 años porque es lo que he mamado desde pequeño", dice. Un negocio que mueve más de 40 millones de euros al año, y cuyos clientes son casados, divorciados, viudos y solteros.
Pero en un club también hay hueco para el amor; Liliana y Emerson son la limpiadora y el camarero del "cisne", un club de Valencia.
Algunas son víctimas de la trata de blancas, como una mujer rumana que prefiere ocultar su nombre, que ejerce en un club de Arcos de la Frontera, Cádiz. La mayoría saben a lo que vienen, como el caso de Flor, rumana que cuando junta unos cuantos euros acude al "Carrefour" que tiene junto al club para comprarle ropa a su hija de 3 años.
En los clubs también hay distintas clases, precios y categorías.