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Camino a Santiago

Santiago de Compostelacuatro.com
David Moreno recorre este viernes una parte del Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta la misma catedral donde reposan los restos del Apóstol
Desde el año 813, millones de personas de todo el mundo han peregrinado a Compostela. Recorren cientos de kilómetros a pie, a caballo o en bicicleta para abrazar la imagen del Santo y dar tres cabezazos en el Pórtico de la Gloria. En la Plaza del Obradoiro acaban todos los caminos, entre ellos los más transitados: el primitivo, el francés o el portugués. Muchos peregrinos continúan hasta el antiguo fin del mundo, Finisterre, igual que hace mil años, para quemar la ropa "todo lo malo del camino y volver a casa", explica Manolo, que acaba de superar un cáncer.
Hospitaleros de siempre ofrecen al peregrino comida, bebida y un lugar donde pasar la noche, acompañado de decenas de personas. "Todos roncan" avisa Jesús mientras invoca a las meigas gallegas junto al fuego. Tomás, el Templario, les recibe con espadas; Marcelino, el de la locura, con un puñado de cerezas "gratis, porque el camino se ha prostituido" y Pablito, el Varas, les enseña a caminar a pesar de las ampollas y las quemaduras que sufren la mayoría.
Ya en Santiago todos lloran, comprueba Juan Carlos, el Zapatones: acaba el Camino a Santiago pero empieza el verdadero camino.