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'Callejeros' nos muestra a los 'Peristas' más activos de Madrid

Las prrimeras fotos de 'Peristas'cuatro.com

Casi uno de cada diez productos expuesto en supermercados e hipermercados de la capital será robado, según una empresa de cámaras de seguridad. Las multas por ejercer este tipo de mercadeo pueden alcanzar los 6000 euros. Los peristas son aquellas personas que se encargan de comerciar con productos robados. En Madrid hay una auténtica red de compra-venta de este tipo de artículos.

José es propietario de una pequeña tienda de productos de alimentación y droguería. Asegura que sufre un robo casi cada día, habitualmente cometido por individuos de apariencia normal. “Un señor no roba una crema para la cara sino que va a revenderla”, apunta.
“¿Qué harías si no tienes dinero para comer?”, se pregunta un vecino de la calle Santa Isabel, una de las zonas donde la presencia de peristas es constante. En esta zona, decenas de personas esperan cada tarde la llegada de los vendedores. “Lo venden por cuatro perras”, asegura una de las compradoras habituales. “Si el producto que viene es bueno y está bien de precio lo compramos”. Teresa es perista desde el momento en el que se enganchó a la heroína, hace 18 años. “Incluso te pagan el autobús para que les robes un producto”. En un día puede llegar a ganar hasta 300 euros y más de la mitad es para su dosis. “La droga es horrible y quiero dejarla porque tengo a servicios sociales encima y pueden quitarme a mi hijo”.
En Puente de Vallecas, es posible conseguir productos robados a la carta. “Si te viene un cacho de jamón por tres euros lo compro”, señala una de las vecinas. Paco es uno de los que más tiempo lleva apostado en la calle junto a una sábana cubierta de artículos. Para él “robar es nervio, es vida. Me gusta robar sin dejar huella”.
En la Calle Camino Viejo de Leganés el 40 por ciento de los comercios ha cerrado. Según los trabajadores, el alto índice de robos a pequeña escala ha potenciado este desolador panorama. “Después venden los artículos robados en plena calle mucho más baratos”, asegura Martín Labraca, presidente de la Asociación de Comerciantes de la zona.
En el mercadillo de Carabanchel, Juan vende paquetes de jamón y zumos. “Llevo cinco años en paro, tengo tres hijos y un alquiler al que hacer frente” Asegura que consigue los productos en una tienda. Sin embargo, huye de la zona en cuanto la Policía Municipal hace acto de presencia.
Hasta el popular Rastro de Madrid es un punto caliente de venta de artículos de procedencia desconocida. “Esto no me lo he encontrado en la basura, es robado”, grita una mujer ofreciendo joyas y zapatillas en la calle del Campillo del Mundo Nuevo.
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