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Sin fiesta no hay paraíso

Osquel se divorció y la misma noche que lo hizo puso rumbo a EEUU. Osquel llegó procedente de Madrid hace un año. Una ruptura sentimental le llevo a dar el gran salto "la misma noche que me separé tomé la decisión de cruzar el atlántico". Aquí he encontrado amigos y diversión, sobre todo en la calle Duval, que está llena de locales de ambiente y que le recuerda a la Gran Vía madrileña y donde se cometen todo tipo de excesos. Osquel asegura "sin fiesta no hay paraíso".