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Tokio tiene un precio

Tokio tiene un preciocuatro.com

Un recorrido por los atractivos turísticos más caros y los más baratos de la capital nipona de la mano de Sara Jiménez y del cámara Jacobo García- Gueret.

“Más de un millón de personas al día atraviesan el cruce peatonal de Shibuya, uno de los símbolos de Tokio”. Y además es totalmente gratis vivir la experiencia de atravesar esta plaza por los seis pasos de cebra que dibujan este lugar emblemático de la capital japonesa.
“Volar hasta aquí puede costarnos entre 600 y 2.000 euros”. Hemos llegado hasta el aeropuerto de Narita y para ir hasta la ciudad podemos utilizar un taxi o el tren para recorrer los 70 kilómetros que nos separan del centro de la ciudad.
Uno de los hoteles más lujosos de Tokio ofrece la posibilidad de disfrutar de un auténtico jardín oriental “tiene cuatro siglos de historia y cuarenta mil metros cuadrados de extensión”. Los hoteles cápsula son el polo opuesto de la oferta de la capital, sólo cuesta 35 euros. Sara Jiménez, la reportera se enfrenta la experiencia en solitario. “Tiene dos metros de largo y uno de ancho. Es como una urna. Todo está bastante limpio aunque para mi es lo más marciano que he visto en  mi vida”.
Tokio cuenta con una decena de templos y santuarios cuya visita es totalmente gratis, “además es posible contar con una guía en castellano si lo reservas por internet con varios días de antelación”. 
En Asakusa encontramos a muchos hombres jóvenes a la espera de turistas para ofrecerles un recorrido en carros tradicionales para conocer la ciudad. “Cobramos 30 euros por dos personas”.  Un recorrido que el operador de cámara, Jacobo, hace a pie, corriendo junto al porteador en una auténtica competición de fuerza y resistencia.
La comida es otro de los atractivos de Tokio. En el barrio de Asakusa podemos comer platos caseros por tan solo 10 euros. Pero también podemos degustar la carne de Kobe, una región de Japón, “considerada la más  cara del mundo ya que su precio alcanza los 135 euros por 300 gramos de peso”. Nos cuentan además que los animales son alimentados con cerveza y tranquilizados con música clásica para garantizarnos que no estén estresados.