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Callejeros Viajeros: París

Marisa Ferrnández y Enrique Rodríguez se encargan esta semana de que en la retina de los espectadores... siempre les quede París.
Le llaman la ciudad del amor, pero su corazón está repartido entre dos damas. Una, que está de cumpleaños, la Torre Eiffel, 120 primaveras, que se mantiene firme y esbelta como si fuera el primer día, y otra, la catedral de Notre-Dame. La Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, el Louvre, el veterano y colorido Moulin Rouge... en París casi todo es chic, hasta los sándwiches mixtos con huevo que tienen un toque de especias aromáticas... y además es caro, bastante caro: una coca cola cuesta entre los 6 y los 9 euros. Y un café puede llegar a las mil de las antiguas pesetas. Un crep -filloa en español- cuesta "sólo" 3 euros.
El río Sena, testigo de miles de historias de amor, y según la leyenda, lugar de reposo de las cenizas de Juana de Arco, también recogió hace dos años 55 cuerpos en el fondo de sus aguas. A la hora de hacer 'botellón' en el canal de San Martín, locales y foráneos mezclan el whisky con salchichón y queso de gruyeere. "Aquí, para vivir bien, necesitas tener un sueldo mínimo de 2500 euros", cuenta un veterano actor afincado en la capital francesa. Pero en París nos tratan mejor, cuenta un fisioterapeuta español: "allí en mi tierra me pagaban mil euros al mes, y aquí dos mil", asegura. Además, en París también hay chollos. Una braga cuesta 1,49 euros en un mercadillo. Eso sí, solo para llevarla bajo la falda o los pantalones. "En París está prohibido colgar la ropa en la terraza a la vista de todos", confiesa una mujer.
Asun y su marido Henry, viven en un piso de 10.000 euros el metro cuadrado, pero cada vez que abren la ventana ven la torre Eiffel. Su casa es un pequeño museo, donde en la cocina hay Teselas de vidrio de Murano de un verde qie impacta. En la plaza de los pintores, "el lugar donde hay más falsos pintores y verdaderos turistas" de todo París, conseguir un puesto supone pagar 100 euros al ayuntamiento. Pero además hay que madrugar y coger sitio.
Hubo un tiempo en el que los parisinos enterraban sus cuerpos entre el techo de sus casas y el tejado de los edificios, pero llegó un momento en que no daban más de si. En las catacumbas de la ciudad, reposan los cuerpos de casi seis millones de personas. "Huesos mondos y lirondos", explica un veterano profesor experto en historia. Un poco más arriba, en el cementerio de Montparnasse descansan los restos mortales del venerado Jim morrison, de la inefable Edith Piaf o de Oscar Wilde.
Marisa Ferrnández y Enrique Rodríguez se encargan esta semana de que en la retina de los espectadores... siempre les quede París.