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Callejeros Viajeros: Catar

"En el corazón del Golfo Pérsico, Catar es tan pequeño como Murcia, pero es uno de los países más ricos del mundo. El primer exportador de gas del mundo", afirma orgulloso el jeque de la familia Al Hashmi, que nos abre las puertas de su palacio. Catar es un reportaje de Sonia Jiménez
"Cuando pinchas y salen billetes puedes mantener a toda una generación", nos cuenta Marta, que siguió a su esposo hasta Oriente Medio por trabajo. "Aquí no hay crisis económica".
En menos de 50 años han pasado del camello a los coches de lujo. Y han cambiado las "haimas" del desierto por inmensos rascacielos. "Como muestra de poder y opulencia", explica Simón, arquitecto, con quien recorremos el corazón financiero. "Es una pelea por construir la torre más original, las iluminan como discotecas".
Su capital, Doha, es una ciudad, en permanente construcción. "Ojalá en España viéramos esta alegría de grúas", suspira Antonio, decorador e instalador.
Del millón y medio de habitantes que hay, sólo un tercio son cataríes, que no pagan impuestos, estudian en el extranjero y adoran el lujo. "Les encanta todo lo dorado y recargado", confiesa Sol, decoradora de la Familia Real, a quien vemos al frente de 300 hombres en las obras de una nueva mezquita.
La mayor parte de los habitantes de Catar son inmigrantes asiáticos con un sueldo medio de 150 euros al mes. "Pero en sus países ganaban la mitad", defiende Víctor, del negocio de la construcción, mientras visitamos los campamentos donde viven los obreros.
Aunque no es obligatorio, la mayoría de las cataríes eligen llevar el velo, "por preservar su pureza", explica Anahi, que emigró desde Venezuela. "Las mujeres aquí viven como reinas, todo el día de compras".
Catar es una península con más de 700 km de costa, pero el desierto sigue siendo la gran pasión de los cataríes. Fieles a su sangre beduina, acampan en vacaciones entre las dunas. "Aquí los niños se sienten libres, y saben conducir los todoterrenos desde pequeños", nos explica la familia Al Manai, una de las más ricas del Golfo.
Una de las grandes apuestas de Catar para darse a conocer es el deporte, aquí está uno de los circuitos de motos más importantes del mundo. Un proyecto de 12 millones de dólares, según Albert, que lleva 5 años trabajando en Losail, "tienen dinero para pagar cualquier sueño".
El sueño de Emir se ha cumplido, ya que Catar será la sede del Mundial de Fútbol en 2022. Aquí han jugado estrellas, como Fernando Hierro o Guardiola.
"Es un buen paraíso para retirarse", afirma Juan Luis, entrenador de fútbol en Doha. "Todo Oriente Medio está volcado con el Mundial, será un cambio tremendo".