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Callejeros Viajeros: Brooklyn

Para muchos viajar a Nueva York es recorrer las calles de Manhattan. Sin embargo, ahí va una recomendación: crucen el puente para atreverse con Brooklyn. Brooklyn es un reportaje de Beatriz Díaz
Es uno de los cinco condados que conforman la ciudad de Nueva York: es cuatro veces más grande que Manhattan y en ella viven casi un millón de personas más. Ciudad independiente hasta hace poco más de 100 años, fecha en la que se anexionó a la Gran Manzana, llegó a ser la tercera ciudad más poblada de los Estados Unidos. De ahí que los "brooklynites", los nacidos en este distrito, sigan defendiendo a capa y espada el espíritu que les distingue de la conocida como capital del mundo.
Manhattan y Brooklyn se unen a través del East River por tres puentes colgantes, dos carriles peatonales y siete líneas de Metro. "Si te fijas, cuando te metes los oídos hacen, pop". "Eso es que estás pasando por debajo del agua", dice Marta Hernández, una sevillana afincada desde hace 20 años en el bohemio barrio de Williamsburg y que ha visto cambiar la fisionomía de la zona. "En la época del crack, en los 80, solo había drogas y bandas. Brooklyn era muy peligroso", asegura María, de Granada, que lleva a clases de yoga a la pequeña Alba, nacida en Brooklyn, y a clases de música para bebés a Lucas, nacido en Manhattan "pero el hospital quedaba justo nada más pasar el puente, eh", bromea.
Los altos precios de la vivienda en Manhattan han hecho que muchos se decanten por el hermano pequeño de Nueva York, aunque ya hay barrios como Park Slope o Brooklyn Heights en los que comprar una casa típica de ladrillo marrón no baja de los 2 millones de euros. "Aquí alquilar un apartamento de dos habitaciones ya está en los 3.000 euros", dice Antonio Prieto. Después de vivir 17 años en Manhattan, "me he mudado a Brooklyn porque el nivel de estrés, baja". Antonio tiene un salón peluquería en la calle 20, al lado de la Quinta Avenida. Le corta el pelo al cantante Sting, se lo alisa a Scarlett Johanson y ha jugueteado en alguna ocasión con los rizos de Julia Roberts.
Para Abelardo, cruzar a Brooklyn es como ir "de Sevilla a Triana", se carcajea mientras saca "carbohidratos, que aquí lo de comer sano está fatal", de un bolso que cuesta 150 euros. Es "personal shopper" y conseguimos arrancarle que Jennifer López gasta un 37 de zapato.
Zapatos es lo único que no llevan los miembros del Club de los Osos Polares: a 3 grados bajo cero y en las nevadas playas de Coney Island, al sur de Brooklyn, un centenar de personas se dispone a meterse en el agua. Todos los domingos a la una de la tarde. "Lo llevo haciendo desde hace 27 años y me ha desaparecido la artritis", cuenta uno de sus miembros. Inmaculada Heredia, una actriz que canta una versión de "La Bien pagá en spanghlis", en su espectáculo "Mi audición para Almodóvar".