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Cuando llegó el yoga

Cuando llegó el yogaLaura Madrueño
A veces me parece mentira, pero hace ya más de tres años que practico yoga, y actualmente puedo deciros que se ha vuelto una parte fundamental de mi día a día, aportándome un estado de equilibrio imprescindible en mi vida. 
En anteriores posts os he contado porqué mi deporte de cabecera ha sido siempre la natación y también cómo empecé a correr (hace ahora siete años). 
El yoga llegó un poco después, en un momento crucial a nivel personal y profesional, y lo he seguido manteniendo como complemento hasta que se ha convertido en un pilar básico para mí.   
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Lo empecé a practicar a la vuelta de uno de los viajes más importantes de mi vida: Tailandia. Un país en el que descubrí una cultura y una forma diferente de estar en el mundo; en el que tuve una conexión muy especial con el budismo, la meditación y el destino. 
Al principio lo más difícil fue encontrar un buen maestro. Había probado el yoga en gimnasios y la verdad es que yo también era de las que decían que necesitaba un ejercicio más cardio para sudar la camiseta hasta que encontré un fabuloso profesor hindú con el que empecé a tener una buena base de yoga y mi perspectiva de esta disciplina cambió por completo.
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A partir de aquí, mi cuerpo empezó a desarrollar una fuerza, una elasticidad y un equilibrio que me aportaron una energía nueva, completamente diferente a las sensaciones que conseguía con el resto de deportes. Poco a poco, nació una armonía entre la mente y el cuerpo llamada yoga.
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La práctica incrementa el control sobre tu propio cuerpo y la respiración y te regala al menos una hora para escucharte: algo que considero fundamental hoy en día.
Gracias al yoga ahora me siento fuerte por dentro y la evolución es muy rápida si se practica con asiduidad. De hecho esa es otra de las ventajas; el yoga se ha convertido en mi compañero de viaje ya que lo puedes practicar en cualquier parte: en casa, en el campo o en la playa y apenas te hace falta nada más que tu cuerpo y tu respiración.
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Actualmente no dejo de animar a la gente a que lo practique porque es un ejercicio no sólo muy exigente físicamente sino también mentalmente, de trabajo con uno mismo desde lo más íntimo. Además es el complemento perfecto porque te obliga a estirar y obtienes una flexibilidad impresionante.
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En próximos post os contaré cual es la mejor forma de iniciaros, los tipos de yoga, la práctica con calor… e iremos viendo distintas series y posturas y sus beneficios. 
Bienvenidos.
Fotografrías: Álvaro Puerto