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Aprendiendo a volar

Aprendiendo a volarLaura Madrueño
Con motivo de mi próximo viaje y de futuros proyectos que compartiré pronto con vosotros, ya he comenzado a entrenar y en los próximos post os enseñaré un nuevo deporte de sensaciones que continúo descubriendo: la apnea. 
Aprendiendo a volar
He tenido la oportunidad de viajar hasta Tenerife para que me entrene el mejor equipo en la materia: nada más y nada menos que Miguel Lozano, actualmente el tercer hombre que más profundo ha llegado en la historia de esta disciplina: -117 metros en inmersión libre. 
He seguido aprendiendo sobre este fascinante deporte y vuelvo llena de imágenes y emociones que compartir con todos vosotros. 
Aprendiendo a volar
En este post me veis entrenando apnea dinámica, una modalidad que se realiza en piscina y en la que el apneista nada la máxima distancia horizontal bajo el agua con una sola respiración. Un delicado equilibrio entre el consumo de oxígeno y una técnica de nado hidrodinámica eficiente serán las claves para conseguir un mejor rendimiento en esta disciplina. 
Por ello es fundamental entrenar la acuaticidad en la piscina y acostumbrarse a los equipos antes de salir al mar; y personalmente, considero básico seguir con esos entrenamientos para avanzar en este deporte. 
Aprendiendo a volar
Aquí la verdad es que cuento con un poco de ventaja, ya que la cantidad de horas que he pasado durante mi vida en la piscina y los años practicando buceo me proporcionan mucho control sobre mi cuerpo y su flotabilidad. 
Antes de meternos en la piscina, hicimos diversos estiramientos específicos para calentar los músculos que envuelven la caja torácica y hacerlos más flexibles. También hicimos ejercicios con el diafragma y la respiración, calentamiento de las extremidades… ¡Y al agua! 
Aprendiendo a volar
Con la máscara, el cinturón de plomos y las aletas puestas comienzas a relajarte, a respirar y a abstraerte en el fondo de la piscina. 
Entrenamos las salidas, la patada de delfín, los volteos con y sin aletas, la posición de los brazos, el cuello… todo tu cuerpo debe estar perfectamente coordinado para avanzar más y deslizarse mejor utilizando el menor oxígeno posible. 
Aprendiendo a volar
Y de repente eres tú y el agua, y te invade una sensación… con la que te sientes mejor dentro que fuera.
Tu pulso se ralentiza y tu mente se concentra en conseguir que esa acuaticidad sea perfecta.  
Disfruté muchísimo de estas sesiones, en la piscina me siento en casa. La necesidad de sumergirme en el silencio y en mi interior cada día es más necesaria, y la apnea me proporciona todos los medios para conseguirlo. 
Gracias al equipo de Apnea Canarias por su dedicación y entusiasmo. 
Gracias a Pepe Arcos por acompañarme en esta aventura y por este excepcional trabajo. 
Aprendiendo a volar