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Apnea: Explorando nuestros límites

Practicando apnea foto1Laura Madrueño
Llevo años practicando apnea de forma autodidacta, a diario en la piscina y cuando puedo en aguas abiertas, y este verano por fin he podido sacar un poco de tiempo para hacer un curso en Madrid. Aunque espero en estos próximos meses poder escaparme y pasar unos días aprendiendo con Miguel Lozano, uno de los mejores apneístas de nuestro país, actual récord de España en la modalidad de Inmersión Libre con -117m.
La apnea es un deporte de sensaciones, un nuevo mundo íntimo en el que lo más importante es escuchar a tu organismo. Es una actividad en la que tu cuerpo modifica sus constantes vitales para adaptarse al medio donde se formó, el agua, de forma autónoma. Un ejercicio de control mental que te permite alcanzar emociones cercanas a la felicidad y la completa evasión de la realidad.
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Es un deporte muy exigente, debes estar entrenado física y mentalmente. Yo combino los entrenamientos de natación y de yoga, mundo muy presente en la apnea; de hecho este año el yoga me ha ayudado a mejorar mucho la capacidad pulmonar.
En mi post anterior ya compartí con vosotros los cambios que produce esta práctica en el cuerpo, ahora os voy a contar un poco en qué consistió el curso y cómo se practica.
Es muy importante conocer las reacciones que va a soportar tu cuerpo para controlarlas y evitar riesgos. Para ello tuvimos cada día varias horas de teoría donde estudiamos también las distintas modalidades de este deporte, vimos cómo practican otros apneístas y aprendimos tareas de rescate.
Después nos íbamos a la piscina y cada día entrenamos una modalidad.
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Antes de meternos en el agua, estirábamos todo el cuerpo y practicábamos un poco de yoga, concentrados en la respiración. Después, sentados, comenzábamos las respiraciones yóguicas. En ese momento empiezas a relajarte y a pensar sólo en la respiración. Hacíamos distintos ejercicios y el primer día, tumbada, hice una apnea de dos minutos sin esfuerzo.
Durante esa sesión, hicimos unos largos muy relajados y probamos nuestra acuaticidad con y sin aletas. Es importante percibir cómo te deslizas mejor en el agua: la acuaticidad es una cualidad fundamental para el nadador, es la habilidad de desplazarse en el agua de forma eficiente y elegante, consumiendo el menor oxígeno posible.
Dedicamos el resto a la apnea estática. Para llevarla a cabo, debes concentrarte y respirar normalmente en el borde de la piscina. Cuando te sientes preparado y tranquilo te dejas caer sobre el agua, haciendo el muerto con la cabeza metida en la piscina. Y te dejas llevar. Cierras los ojos y te concentras en un buen recuerdo o en algún pensamiento que te transmita felicidad.
Esta apnea es la más complicada ya que todo se basa en la mente, únicamente tienes que concentrarte en controlarla.
Era la primera vez que practicaba apnea estática, y la verdad es que me sentí realmente abrumada con las sensaciones los primeros días.
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Para estos ejercicios utilicé una malla de neopreno: el frío es uno de los enemigos de este deporte ya que el organismo consume más oxígeno si siente frío, y al estar parada en seguida me quedo fría en el agua. 
El resto de los días combinamos estática y dinámica. La apnea dinámica consiste en recorrer la máxima distancia posible bajo el agua, con o sin aletas.
Los movimientos bajo el agua deben ser muy lentos y coordinados, una técnica difícil de controlar manteniendo la respiración. Al principio tuve bastantes problemas porque con el traje flotaba demasiado al moverme despacio y me costó sentirme cómoda con el lastre adecuado.
Durante este curso, fueron mejores las sensaciones con la estática a pesar de haber entrenado siempre en movimiento.
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La patada clásica de la apnea es la de delfín o de mariposa: para llevarla a cabo de forma efectiva es fundamental fortalecer los músculos del core y trabajar la flexibilidad del tronco, por ello el yoga también es muy beneficioso. 
La salida del agua debe ser tranquila, y debes ventilarte muy bien antes de pensar o intentar comunicarte.
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Entre apneas, nos sentábamos en el borde de la piscina para volver con las respiraciones yóguicas, profundas y sosegadas. Nunca debemos hiperventilar para practicar apnea ya que al aumentar la cantidad de oxígeno en sangre de forma forzada retardamos los estímulos de alarma que nos avisan del final de la inmersión y nos arriesgamos a sufrir un síncope.
En definitiva disfrute muchísimo y aprendí que este es un deporte basado en la predisposición mental, en el conocimiento de tu organismo y con el que se busca más el sentir que el conseguir, y que además de mejorar tu rendimiento físico, te aporta herramientas muy potentes de preparación psicológica.
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Gracias por todo ZOEA Madrid.