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El ejército obliga a FORG1VEN a dejar su carrera como estrella de League of Legends

FORG1VEN, LCS, eSportscuatro.com
Konstantinos Tzortziou-Napoleon es un nombre que a la inmensa mayoría de personas les sonará exótico y desconocido, mientras que su sobrenombre, 'Forg1ven', está hoy en boca de todos los aficionados a League of Legends, el juego competitivo más popular de los deportes electrónicos.
El jugador griego del equipo H2K disputó anoche uno de sus partidos más duros. En la entrevista posterior al encuentro, derrumbado, anunció una notica que ha indignado a la afición: "Hoy me he despertado y tenía una carta del Ejército Griego que me reclama para el servicio militar obligatorio antes de marzo".
Un bache en una carrera meteórica
'FORG1VEN' es una de las estrellas europeas de los deportes electrónicos. A pesar de no tener un gran palmarés, este jugador de 23 años está considerado uno de los mejores tiradores de europa. Muy querido por los seguidores de League of Legends ha pasado por clubes como Copenhagen Wolves, SK Gaming o Gambit Gaming. Por eso los apoyos no han tardado en llegar por parte de la afición, sus compañeros y rivales, quienes han definido como injusta una situación que podría poner fin a su carrera. Incluso ya se ha iniciado una campaña con recogida de firmas en Internet para hacer llegar una petición al ministro de Defensa.
Si sus abogados no lo evitan, 'Forg1ven' estará al menos 9 meses en el ejército. Se perderá los playoffs de primavera y la temporada de verano, corriendo el riesgo de quedarse sin equipo en 2017. Algo que pasará factura a su carrera deportiva y que podría terminar con su trayectoria en un sector en el que la edad de retirada está más cerca de los 20 que de los 30.
En Corea del Sur, paraíso de los eSports, la llamada al deber es una realidad para sus jugadores y marca la edad de retirada de algunos de ellos, aunque actualmente pueden retrasar su entrada en el ejército. El caso de 'Bomber' y su mandato de 21 meses de servicio militar fue especialmente sonado. O el caso de 'BoxeR', que promovió un equipo de eSports en las Fuerzas Aéreas. Pero en Corea, país de contradicciones, también fue noticia que el ejército sancionó a algunos de sus soldados por seguir las retransmisiones de eSports desde el cuartel.
¿Un choque generacional?
El servicio militar es una obligación que, para muchos, no es más que un recuerdo del siglo pasado; de una época y un estilo de vida inexistente en nuestros días. Muchas personas conocen de memoria todas las armas de Call of Duty y son capaces de acertar la última bala a cien metros en Counter-Strike, pero jamás han tocado un arma real. En un país donde algunos aspirantes al ejército se quedan sin plaza, la 'mili' suena a otra generación que no es la de los deportes electrónicos ni la del Mundial de Sudáfrica.
¿Qué pasaría jugadores como James o Neymar tuvieran que romper el contrato con su equipo y cambiar de vida en menos de dos meses? El servicio militar obligatorio no es igual en todos los países que siguen manteniendo la 'mili', ni tampoco es igual para todos sus ciudadanos. En Grecia, todos los varones nacionalizados en el país y con edades comprendidas entre 19 y 45 años están obligados a servir en el ejército. Como en otros países, existen algunas tretas para postergar la incorporación, como el cambio legal de domicilio, la inscripción en una carrera universitaria o el pago de algunas multas. Otros estados occidentales como Turquía, Austria y los países nórdicos también mantienen el servicio militar. La mayoría de estudiantes están exentos mientras duren sus estudios, las élites deportivas pueden evitar o aplazar el reclutamiento forzoso y, en la mayoría de países, las mujeres no van a la 'mili'. Las familias adineradas también tienen opciones, en algunos países, de pagar una multa para evitar la llamada al deber patrio. Algo que no todos ese pueden permitir.
La llamada al deber
He de reconocer que, a pesar del bullicio de la redacción, las palabras de 'Forg1ven' me han emocionado en un plano diferente. No soy un gran seguidor de 'Forg1ven' porque el griego ha sido un jugador polémico, pero su juego me ha hecho disfrutar de emocionantes partidos. Aun así, su caso me llega de forma personal.
Hace unos meses viajé a Polonia para cubrir, precisamente, un campeonato de eSports. Allí me reencontré con un buen amigo con el que conviví en el país hace varios años. Otros dos extranjeros lejos de casa detrás de un sueño. Pero, como 'Forg1ven', recibió una carta del ejército de su país. Un comunicado oficial llamándole a filas, obligándole a renunciar a su vida durante un año, a sus sueños. A día de hoy sigue (ilegalmente) en Polonia y sin opción de volver a su país. Un país en el que la mili no es un paseo de cuartel en cuartel sino un frente de batalla en una guerra abierta a las puertas de Europa.
Dos caras de la misma moneda: la estrella frente al aficionado en una situación que va más allá de los videojuegos. Una situación que supone una ruptura abismal en el ritmo de vida actual de los países occidentales. Una situación que quizás los 'Forg1ven' del futuro podrán evitar si la regulación de los eSports se equipara a la de otros deportes de élite, pero que obliga al exilio a un número nada discreto de ciudadanos anónimos.