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Lo que no te puedes perder de La Ruta del Dragón

Como ya sabéis este post "que no te puedes perder" será un clásico, de este capítulo queremos hablaros sobre Angkor, Mariano se encarga de hacerlo:
 
La antigua ciudad de Angkor parece hecha a medida para el viajero soñador que aspira a descubrir templos llenos de misterio y civilizaciones perdidas que parecieran sacadas de las páginas de un libro de aventuras. No en vano, este cariz novelesco de Angkor tiene mucho de realidad ya que tras la caída del imperio jemer, que fue el responsalbe de su construcción, la ciudad permaneció abandonada y sepultada bajo la jungla durante cinco siglos. Fue el explorador francés Henry Moutot el que en la década de 1860, y durante uno de sus viajes financiado por la Royal Geographic Society de Londres, redescubrió Angkor y narró a Occidente las maravillas de este complejo formado por cientos de templos de piedra arenisca.
 
La primitiva ciudad, erigida a principios del siglo IX, llegó a tener en su época de máximo apogeo hasta un millón de habitantes; una población desorbitada sobre todo si tenemos en cuenta que su contemporánea Londres no superaba los cincuenta mil moradores. A pesar del misticismo que impregnó siempre este enclave, Angkor era mucho más que sus edificios de carácter religioso; desafortunadamente nada queda de sus mercados, edificios civiles o viviendas ya que al estar éstos construidos en madera fueron devorados por el voraz paso del tiempo que sólo respetó los pétreos templos que hoy maravillan al visitante.
 
La mayoría de ellos mantienen una misma estructura a pesar de la diversidad de estilos artísticos; se levantaron en torno a la idea del "templo-montaña" que trata de reproducir la forma del monte Meru, morada de Siva y centro del universo según el hinduismo. Esta tesis arquitectónica ha maracdo el perfil de la ciudad con cientos de pináculos y estructuras piramidales que se recortan imponentes contra el cielo camboyano tratando de remedar la colina sagrada.

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