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Minutos antes de la salida de la carrera. Amanecer. Y grito: No me quiero ir a Madrid

Camino junto a los finalistas de Pekín Express. Están muy nerviosos. Cuando quedan sólo 36 horas para que todo termine, te aferras a lo que has vivido como si fuera todo lo que tienes en el mundo. Cuando has aprendido a vivir con la sangre de Pekín Express, ya no quieres regresar. Unos minutos antes de la final, lo grité para que nunca se me olvidara que, a pesar de todo el esfuerzo y el cansancio, nunca quise que terminara.