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A una de Bombay

Todos los sábados escribo en este blog el avance de los que os puedo contar del capítulo que veréis mañana domingo. Hoy no voy a poder hacer nada. Acabo de verlo en mi casa y no he podido apuntar nada en mi cuaderno. Ha sido demasiado especial. Sabía que la semifinal me dejaría tocada pero no pensé que tanto. Es muy grande. Por muchas cosas. Me he reído tanto que aún ahora escribiendo, me doy cuenta de que tengo la cara manchada del rímel porque he llorado a carcajadas. Bueno, también se me ha caído alguna lagrimilla en esa disputadísima llegada a meta ambientada musicalmente como nada que yo haya visto en la tele. ¡Qué talento tienen los responsables de la edición de Pekín Express! Con el corazón en un puño, os digo que cuando he visto el avance de la final de La Ruta del Himalaya me he puesto en pie en mi salón y he aplaudido como una loca. Sola, en medio del salón aplaudiendo a mi tele. ¿Qué os parece? ¿Es para encerrarme? Yo creo que no. Espero que a muchos os pase exactamente lo mismo. Ya me lo contaréis. ¡Viva Pekín Express!