Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El cierre de Iker Jiménez: “Haber nacido es el mayor de los misterios”

Hay una película que yo no veo solo, no me atrevo, porque tiene algo. Es ‘El exorcista’. Es una película tocada por una realidad y por eso transmite. Siempre me acuerdo del atormentado padre Karras haciendo ‘footing’ y atormentado por una crisis de fe, que supera al ver que aún hay quien trabaja creyendo en lo que hace.
Hace 11 años que no escribo, parece mentira, con lo que me gusta a mí, por eso vivo las promociones de mis amigos, y ahora tengo un muy amigo mío de promoción. Y me decía “es curioso cómo las grandes estrellas de la radio o la televisión tienen un gran interés por el misterio”. Curiosamente, los que lo tratan con desdén son peores profesionales.
¿Hay más misterio que la religión? Pasa en la propia iglesia, no les gusta el misterio, pone en juego demasiadas cosas que tienen establecidas. Yo recuerdo a los místicos, que me caían muy bien. Personas del ámbito de la religión que dijeron: “el misterio es tan auténtico que no está en escrituras; yo puedo hablar con él”, y así había quien contactaba con la divinidad. Pero si no pasabas por el tamiz de las normas no podías tener una relación con Dios, quien fuera. Me gustan los místicos porque eran versos libres que no acataban códigos. Muchos han perdido el nexo real con lo misterioso. Por eso, ¿tú vas a hacer creer en algo que en el fondo no sabes muy bien cómo creer?
Me decía mi amigo: “Hay un gran interés, entre los religiosos y los que no lo son, por cortar la trascendencia, nuestro hilo con lo sagrado”. Qué mayor misterio que la mente humana, que la religión, que pensar que alguien ha construido todo esto. Les pasará factura. Haber nacido y ver la realidad es el mayor de los misterios, pero algunos se han olvidado de la propia esencia.
Hasta dentro de siete días, amigos.