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Noticias de luz

"El gabinete de curiosidades, el gabinete del misterio 4.0, límites de la ciencia, fauna mítica… ustedes están comprobando y espero que tengamos su aprobación, como el programa va insertando secciones para, con un prisma amplio, aproximarse a las muchísimas caras del poliedro enorme del misterio que es un universo en sí mismo. Yo he pensado, y esto quizás no es políticamente correcto, incluir alguna otra y al final no es sencillo y va a la esencia propia del periodismo.
Le daba vueltas a la posibilidad de una sección sobre buenas noticias, sobre noticias de luz o algo que nos asombre con el misterio pero de forma positiva. Lo que haremos de vez en cuando es comentar algunas cosas, porque tampoco son habituales, o si son habituales los medios nos las cuentan de forma muy fugaz y muy escasa, porque parece que en nuestro sistema de periodismo y comunicación una mala noticia es más impactante. Yo no creo esto porque cuando hay alguna noticia o información de luz poderosa, hasta ciega todo el entorno porque es auténtica y nos llega al alma de verdad.
¿Por qué pasan desapercibidas en los medios convencionales? ¿Será que no es bueno que se den estas noticias? Me refiero a ese pequeño lázaro del que habló Carmen en su sección de mundo insólito hace apenas siete días. Una historia impresionante donde un niño que nace científicamente muerto sin posibilidad de resurrección. Su madre, sabiendo que se ha producido la peor noticia que puede recibir un ser humano, lejos de someterse a lo que les están diciendo los doctores en ese momento, se puso al pequeño en el pecho y junto a su padre quedaron solos, como si fuera un rito, un diálogo íntimo que va más allá de lo objetivo y científicamente posible. Era como una oración, quizá un lamento, con algo que ellos creían que seguía de alguna forma ahí.
Lo que nos han contado las noticias escuetamente  es que los padres estuvieron hablando con el niño muerto durante dos horas, como si ellos tuvieran muy claro lo que tenían que hacer o surgiéndoles del corazón hacer eso. Le hablaron de todo lo que querían hacer con él, de cómo veían su futuro juntos y de todo lo que podían haber creado en común. Cómo se pudieron quedar los padres cuando el corazón de ese niño, científicamente muerto, comenzó a latir a las dos horas, volviendo así a la vida.
La gran pregunta es, ¿podría haber ocurrido en otros casos? ¿La fe en algo es capaz de eso? ¿La mente y el corazón conjuntándose son capaces de resurrección en algunos casos? ¿Por qué ocultar esto que ha pasado? Todos sabemos que el amor de una madre es algo mágico y algo que trasciende cualquier elemento material. Lo sabemos pero parece que no quieren que lo sepamos. Cuando ocurre un caso de este tipo donde el amor es capaz de resucitar a alguien, en el que existe un cordón umbilical a un nivel astral o espiritual, ¿por qué dejarlo como anécdota?
Esto nos lleva a las catacumbas de unos temas que son incómodos pero que existen desde la antigüedad. Ese poder de la mente, y yo diría también del alma, para curar y quizá en casos extremos devolver a la vida. Estos casos no son falsos, han ocurrido. Medicamente será una especie de milagro insólito, pero que no ha pasado sin más.  Ha pasado por la acción de unos padres, que además, creo no especialmente religiosos, quisieron tener esa última carta verbal de amor con su propio hijo muerto.
Antes estos casos, uno dice, ¿será que tenemos potenciales que nadie nos ha enseñado pero que están ahí y a los que a veces acudimos a ellos de forma instintiva? ¿Será que la naturaleza tiene reglas que ya hemos olvidado también? ¿Será que estamos olvidando también casi todo lo importante y estamos cada vez más desconectados de las fuerzas de la madre naturaleza?
Por eso estas noticias a veces pasan y no creo que tengan que pasar. Un niño resucitó después de dos horas, indefenso pero aferrado al pecho de su madre y  también con las palabras de su padre.
Tómenlo como quieran. Una simple anécdota para pasar el rato, una historia bella y ya está, o resulta que son los elementos de la punta de un iceberg que nos muestran lo poco que conocemos de nuestra auténtica esencia. Esa esencia que da la impresión que pueblos antiguos conocían mejor, a pesar de su barbarie y su mundo primitivo. Alguien nos ha desconectado de las cosas que de verdad importan.
¿Será posible reconectarlas? Yo no lo sé, pero les aseguro que cuando haya una noticia de luz lo voy a contar porque tiene su eco y porque entre todos, en una extraña cadena humana, podemos empezar a pensar que lo que parece una singularidad puede ser la muestra lejana de que somos mucho más que materia.
Hasta dentro de siete días amigos".