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NO HAY PALABRAS

En medio de los grandes acontecimientos, de las ruidosas campañas electorales, de las crisis que hacen tambalear el mundo,una historia se asoma a los medios para producir un fogonazo de espanto y desaparecer. He vuelto a la redacción  de "Las mañanas de Cuatro" después de habernos enzarzado en la tertulia en el plan de rescate de Irlanda, en la reiterada e inevitable discusión de si España caerá o no,aterrados por un futuro que ya no será lo que supuestamente iba a ser.  Reunidos para valorar y proponer temas, una historia particular hiela el ambiente.
 
La imágen no puede ser más conmovedora : la habitación de una maternidad  y una madre con una cuna al lado: acaba de nacer una niña preciosa y todo ha resultado como en el mejor de los sueños. Los meses de espera valieron la pena, el dolor no ha sido tanto porque la atención ha sido estupenda.¿Cómo alguien va a imaginar que pueda suceder la más grande de las tragedias?  ¿Quién pensaría que , habiéndose cumplido todos los protocolos,  le van a dar al bebé un medicamento destinado a la madre? ¿cómo asimilar que horas después de la felicidad más absoluta se produzca la muerte del sueño por un error humano?.
 
El hospital de El Ferrol  ha admitido el error y el equipo ha querido compartirlo en bloque, evitando dar el nombre de quien inyecto el  letal veneno. Y, sí, es cierto, es un error que seguramente puede cometer cualquiera, la razón puede llegar a entenderlo, pero ¿cómo asumir algo tan devastador, cómo admitir que te ha tocado a tí?  He hecho memoria de esos momentos en los que se trae al mundo a un hijo, momentos de una sensibilidad extrema en los que la vida se siente con dolorosa intensidad. Y no hay palabras , realmente no las hay.