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YO INSULTO

Me he despedido de mis contertulios con euforia ante el puente que se avecina y amenazando con que iba a meterme con alguien en esta entrada (o post, ¡muy bien esas correcciones que me haceis!). Ellos, como son prudentes, no quieren mi escarnio público y me han recomendado que mida bien con quien enfrento.
Y es que estos días me está entrando cierta envidia de compañeros que están consiguiendo una gran notoriedad gracias a haber proferido algún que otro insulto; algo de lo que, por cierto, soy muy partidaria cuando se apunta bien el tiro y se hace con talento.
He oído mucho estos días eso de que no hay que utilizar palabras malsonantes pudiendo hacer una crítica con buen vocabulario. Hay palabras que son malsonantes y que se pronuncian para definir despiadadamente a alguien .¿Y que? Justamente ahora que se falta tantísimo al respeto de la gente con injurias y con atentados flagrantes contra su intimidad desde medios que más parecen de destrucción masiva que de difusión masiva, ¿no se puede utilizar el viejo arte del insulto? ¡¡Vamos, anda!!
A todo esto, se me ha olvidado a quien iba a poner a caldo, pero que se prepare o preparen, porque procuro venir llorada de casa pero estallar, estallo fuera. Y con todas las letras.