Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los mares más terribles del planeta (2 de 3)

Así van transcurriendo las jornadas, monótonas, muy movidas y rutinarias, y como denominador común, el mal cuerpo que tenemos todos, en un continuo mareo, que en algunos se traduce en vómitos.
La otra noche que me tocó la guardia hacía un tiempo terrible: el barco se movía más de lo normal, y yo me afanaba en comprobar lo que se espera de mí: icebergs en el radar, temperatura de motor, rumbo, etc.. Las olas asustaban, pues venían desde atrás y atinaba a ver de reojo por la ventanilla de mi izquierda cómo una masa de agua increíble a la altura de la ventanilla se aproximaba y nos adelantaba, elevando el barco a su cresta y surfeando la ola, para de repente caer en el seno de la misma y ser golpeado de nuevo por otra ola lateral que impactaba con tal violencia en el casco del barco que hacía un ruido estrepitoso, como si algo se fuera a romper. Así continuamente sin parar.
Islotes proximos a Isla Elefante
Ese día no aguantaba mas, estaba de color blanco del mareo que tenía al perder las referencias y sólo miraba el reloj para dar la guardia al siguiente. Bajé a mi camarote emborrachado y pasé una noche de perros. Juré no embarcarme nunca más en un mar tan terrible como este, pero sé que me olvidare, y si me hablan de otro reto interesante aunque esté en un lugar alejado y tenga que volver en un barco en estas condiciones, estoy seguro que diré que sí. Pero ahora daría cualquier cosa porque este viaje se terminara. Estoy al límite de lo tolerable, al igual que mis compañeros.
Sin duda alguna es el mar más terrible del planeta, aunque es uno de los que más vida marina tiene, pues hay una línea llamada “línea de convergencia antártica”, que es el punto donde las corrientes marinas del Pacífico y Atlántico se ven cortadas de repente por una masa de agua mucho más fría que es la corriente antártica. En esta zona de convergencia la temperatura desciende en muy poca distancia hasta cuatro grados, y se genera uno de los fito placton más ricos y abundantes de la tierra, donde vienen alimentarse y a criar los grandes mamíferos marinos, en especial las ballenas.
Resumiendo, diremos que el Paso de Drake es tan violento y tiene olas tan grandes por dos motivos principalmente:
Isla Elefante en la Peninsula Antartica
Primero: aquí soplan vientos muy fuertes que descienden incluso desde la cordillera de los Andes, que se refuerzan aun más entre la estrechez que forma Tierra de Fuego y la Antártida, acelerando aun más los vientos, llegando en ocasiones a sobre pasar los 250 kilómetros por hora. Estas borrascas se suceden continuamente y a lo largo de todo el año, nunca se detienen.
Segundo: el lecho marino en este paso de Drake es tan irregular que se pasa de los 50 metros de profundidad a los 5000 metros en muy pocas millas, y este fenómeno de enormes profundidades que de repente pasa a ser de apenas unos metros, genera que las corrientes marinas golpeen contra estos obstáculos, y que la fuerza del viento genere todo tipo de olas de cualquier dirección y tamaño. En situaciones excepcionales pueden levantarse hasta los 25 metros de altura.
Pues aquí amigos estoy metido, en este mar lleno de leyendas, alguna tan curiosa como las que decían los antiguos marinos: por debajo de los 40º de latitud, soplan los 40 rugientes, por debajo de los 50º de latitud soplan los 50 furiosos, y por debajo los 60º, soplan los terribles 60 aulladores.
Otro refrán utilizado por los marinos dice: debajo de los 40º en este mar no hay ley, y por debajo de los 60º no hay Dios. Nosotros nos encontramos ahora en los 62º, donde no hay ni ley ni Dios según los viejos marinos.