Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

8 de julio, Rangdum Gonpa

Hola amigos, por fin puedo escribir la primera crónica de esta nueva aventura en la que mi reto será llevar a cumbre a seis personas inexpertas en montaña, para que vivan una experiencia similar a la que disfrutamos nosotros en “Desafío Extremo”, una locura, la verdad, pero llena de diversión y situaciones nuevas para todos.
Hemos elegido a seis aspirantes a montañeros entre miles de peticiones, y lo primero que debo deciros es que nos hemos visto desbordados por completo por la cantidad de llamadas, más de dieciocho mil, que hemos recibido. No hemos podido responderos a todos y desde aquí quiero disculparme. Os agradezco de verdad que tantos de vosotros queráis veniros de viaje con nosotros. ¡Intentaremos hacerlo bien para que podamos llevaros todos los años a alguno de vosotros!
Autobús de la expedición en ruta

Os escribo desde Rangdum Gonpa, a 4.000 metros de altura. En el primer campamento de la expedición.  Siento tardar tanto en iniciar las crónicas de esta aventura, pero es tal el carajal en el que estamos inmersos que no damos abasto. Como ya sabéis, esta vez no estamos en una expedición clásica de “Desafío Extremo”, en la que nos movemos  por nuestra cuenta, con mucha agilidad. En esta ocasión la hemos armado bien gorda; una expedición de 35 personas (21 españoles y 14 ladakíes) y 35 caballos en el corazón del Himalaya Indio, en el llamado pequeño Tibet, en el valle de Ladak, al norte de India. Vamos tantos porque nuestro reto es enseñar y ayudar a seis personas que no han tenido experiencia en montaña a ascender un esquivo y técnico pico de 6.000 metros, el Pico sin Nombre; para ello necesitamos a cuatro especialistas de montaña, que nos ayudarán a encordar la montaña y enseñarles a ascender por ella, y darles toda la seguridad para que lo consigan sin problemas. Son mi hermano Kike, César Villanueva, Valen Giró y Luis Turi, unas máquinas de la montaña que nos dan la máxima seguridad. Para grabar esta expedición vamos con tres equipos de rodaje, edición,… bueno, una auténtica caravana de gentes, muchas de ellas también muy inexpertas en la montaña.
Monasterio de Tiksey

No os voy a desvelar muchos detalles de cómo nos va con las “aspiradoras” (así  llamamos a los aspirantes a montañeros) porque esta aventura os la contaremos en varios episodios, pero sí os podemos explicar que empezó en León, donde citamos a ocho escogidos. La aventura que vamos a realizar es compleja y difícil, por lo que tenemos que tener la máxima garantía sobre sus condiciones físicas. Aunque les hemos pedido un informe médico, hemos querido comprobarlo con nuestro médico de la expedición, Ángel Gutiérrez, especialista en medicina deportiva y profesor de Fisiología del Ejercicio de la Facultad de Medicina de Granada. Organizamos un follón de pruebas médicas en la Facultad de Ciencias y la Actividad Física y el Deporte (INEF), con la ayuda del  director de cardiología del Hospital de León y de otros profesores del INEF, a los que les doy las gracias desde aquí. Pero estas pruebas no eran las únicas. Queríamos meterlos también en la montaña, y los llevamos a un nevero en el Pico Cuartas, (2.451m) en el valle de la Lechada, en el Parque Regional de Picos de Europa. Después de verlos en acción, os aseguro que esta idea es arriesgada, por no decir  descabellada. Pero ya estamos lanzados, y contamos con un equipo muy experto que sacará esto adelante. Tras conocerlos más a fondo, tomamos la horrible y dramática decisión; descartar a dos. No os voy a contar como fue, solo os diré que ha sido una de las cosas más duras que he hecho nunca. La motivación de todos los aspirantes es formidable y tener que decir a dos que se vuelvan a casa es algo traumático. Pero teníamos nuestras razones, y todo se debe a la seguridad. Os repito que lo que vamos a hacer es difícil y complejo, aun para expertos montañeros.
Mujer en tienda durante fiesta cumpleaños Dalai Lama

Después hemos volado de Madrid a Nueva Delhi, donde han tenido que desenvolverse por su cuenta en la vieja ciudad, y desde allí a Leh, la capital de Ladak. Aclimatamos visitando el Monasterio Budista de Tiksey, en el que han conocido de verdad a los monjes budistas y después nos entretuvimos en la fiesta de cumpleaños del Dalai Lama. Aquí las gentes celebran este día esparciendo pequeñas carpas blancas en un prado en las que bailan, toman té y pastas y exhiben pequeños espectáculos ambulantes. No os cuento cómo reaccionan nuestros aspirantes a montañeros, pero para ellos (y para nosotros) todo es emocionante, radicalmente distinto, un viaje alucinante al mundo del budismo tibetano.
Pradera cercana a Leh

Dos días de un lento y accidentado viaje en pequeños autobuses, cruzando el valle que corta el Himalaya transversalmente, de oeste a este, a solo ocho kilómetros de la frontera de Pakistán, y a 4.360 metros de altura, nos han traído hasta aquí, Rangdum Gonpa, el valle más bonito que he visto jamás. Tantos días de viaje nos hacen sentir que estamos muy, muy lejos del mundo civilizado. Nuestros aspirantes a montañeros, tres chicos y tres chicas, lo sienten así, y su cara de emoción y sorpresa con todo lo que vemos y conocemos es brutal. Están viviendo la experiencia más impactante de su vida, y aún no ha empezado, verdaderamente. ¡Yo los veo y no puedo dejar de pensar en el lío tan grande en el que nos hemos metido! Bueno amigos, os seguiré contando lo que pueda, ¡ahora empieza lo mejor!