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Sacrificios humanos, misterior mayas y cenotes inexplorados (3 de 3)

Este cenote es complejo de explorar porque apenas hay visión, esta todo de color verde y tiene haloclinas que aún lo dificultan más. Lo que más nos sorprende es la cantidad de sedimento y el fondo tapizado de una especie de hierba (que es una novedad). También hay esqueletos de reses y un jaguar que se han precipitado cuando huyen por la selva, y de repente se cuelan en estos escondidos cenotes. No os voy a revelar todo lo que encontramos para que lo veáis en la serie Desafío Extremo de Cuatro TV. Solo os diré que ha sido espectacular poder explorar este cenote virgen y os aseguro que se genera adrenalina hasta por el último poro.

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Dejamos la zona de Mérida y regresamos a Playa del Carmen, estamos a pocos días del gran desafío y queremos centrarnos en el objetivo. Antes terminaremos los ejercicios, explorando otro Cenote que se llama Fátima. Sólo Vicent ha entrado en él en tres ocasiones, y será la primera vez también que entren unas cámaras y un grupo de buzos. Para llegar, hay que atravesar una zona de selva de difícil acceso, poniendo a los dos vehículos 4x4 al límite.El lugar es asfixiante por el calor húmedo a 38 grados y las nubes de mosquitos que particularmente a Emilio le han comido vivo.

Hacemos una espectacular inmersión en este cenote, que tiene desde cadáveres de animales, vegetación y arboles gigantes en el fondo, hasta alcanzar lo más espectacular: a 34 metros hay una nube de acido sulfhídrico muy, pero que muy tóxica. Es de color gris por la parte de arriba, y ya nos adelantó Vicent, que es la más tóxica que ha visto en su vida. La llama ”la nube de mercurio”, por lo espesa que es. No podemos estar más de cinco minutos dentro, pues el ácido venenoso pasa a través de la piel y produce los mismos efectos que si lo inhalaras directamente.

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Me da mucho “yu-yu”, pero entiendo que es otra prueba más para templar nervios, así que Vicent me hace la seña, y descendemos Oscar, Maria, Vicent y yo. ¡Cómo pica!, ¡qué olor tan intenso!, nada de visibilidad, agobio total, haloclina, el picor cada vez más fuerte, hasta que por fin la atravesamos, pero… ¡Sorpresa ¡ La nube está pegada al fondo, y no nos deja estar nada más que esos cinco minutos antes de empezar a vomitar e intoxicarnos; y esto a esta profundidad es muy grave: simplemente nos moriríamos. Así que estamos los cinco minutos (¡qué brutos somos!), y hacia arriba. De nuevo la atravesamos, que es tétrico y dantesco, y de nuevo por encima de la capa hiper tóxica. Debajo todo es oscuridad de tinieblas amarillas sulfúreas, por encima aguas turbias de color verde.Sin duda alguna el inframundo. Ahora descompresión y salida a la superficie.Menudo día de emociones…

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Pero aún me queda el plato fuerte, y eso será mañana. Han decidido que lo podré intentar, siempre y cuando no cometa errores, esté relajado y no consuma más de un tercio de mi aire para alcanzar los 600 metros que me separan la caverna (por el laberinto de galerías), hasta el “monstruo”; como llaman aquí a la estalactita inundada más larga del planeta. En total serán 1.200 metros a recorrer por un complejo de galerías peligrosas, angostas y llenas de peligros. NO PUEDE HABER NI UN SOLO FALLO, es el buceo más exigente y peligroso que existe, y mañana estaré de pleno inmerso en él.

¿Seré capaz de alcanzar el objetivo?

Pronto os lo diré, pero sin duda será el Desafío más agobiante de cuantos he hecho.

Jesús Calleja desde el inframundo de los mayas.

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