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Rumbo a la Antártida (3 de 3)

Vamos Any, Emilio y yo, y nos costó mucho poder bajar, metiéndonos hasta las rodillas para poder salir del bote y tirar de la cuerda para recolocarlo y que bajen los demás. Any irá a por el resto de la tripulación, menos Roger, que tiene que controlar el barco.
Subimos por unas escaleras y alcanzamos el faro del “FIN DEL MUNDO”, como aquí le llaman. Y no es para menos están en un lugar hostil y remoto, al que es difícil tan siquiera bajarse de un barco. En este faro vive un militar con su familia, y en esta ocasión había algunos miembros mas del ejército chileno en una campaña para quitar unas 200 minas anti persona que están en los alrededores del faro, que se pusieron cuando los problemas entre argentinos y chilenos eran más graves, algo que en la actualidad ha desaparecido.

Nos reciben muy amablemente y conversamos sobre la vida solitaria del farero del Fin del Mundo. Necesitaría mucho tiempo para contaros todas las historias que estas gente cuentan, y todas impresionantes, viven en un lugar considerado como el de mayor naufragios de la historia, por las terribles corrientes marinas y los fortísimos vientos que levantan olas catedral.

El pasado mes sufrieron vientos de 200 kilómetros por hora, le daba la sensación que la casa saldría volando con el faro incluido. Su mujer estaba realmente asustada, y no digamos la hijita pequeña, a la que dan clases los padres. En fin una vida muy dura sin duda, en un lugar remoto: El Cabo Del Fin Del Mundo…
Visitamos un monumento que es un albatros de metal gigante que representa a todas las víctimas que han muerto en este mar. Y después de tantas historias tristes, y barcos hundidos, zarpamos, rumbo al sur. Aquí dirigirte al sur es dirigirte a los peores mares del mundo. Primero el Cabo de Hornos, que nos avisa de su furia inmediatamente, después el Paso de Drake, que dicen es el pero mar del mundo, y luego llegamos a la Antártida, donde cualquier cosa puede pasar.

Nos adentramos en nuestro pequeño velero, y nos da unas sacudidas el mar, que a los que no estamos acostumbrados nos da la sensación que esto se va a destrozar. Hay ruidos por todas partes, el casco se retuerce, los golpes de mar nos impactan tan fuerte que desplaza el barco completamente del rumbo, y el piloto automático hace verdaderos esfuerzos para reencontrar el rumbo programado. Nada más que se recupera llega otro golpe de mar y más de lo mismo.
Surcando el océano Atlántico rumbo a la Antártida

Apenas puedo disfrutar de las esplendidas vistas del Cabo de Hornos, no hay quien se sujete y tenemos que meternos en la litera para no salir lastimados. Las literas disponen de unos frenos para evitar salir disparado hacia el suelo. Son como unos topes de lona que te frenan en los movimientos bruscos. Es una jodida locura este barco, parece que no lleva ningún rumbo, se mueve para todas partes como una coctelera. Pronto empiezan los vómitos y el estado general de todos nosotros empeora rápidamente, especialmente de nuestro hombre mas fuerte, Luis Turi, que tiene la cara blanca y ya se entregó al vomito. Le sigue Matías que el pobre estah echo polvo y es un auténtico surtidor.
Decimos que España gana 2-0 a Argentina, pues dos de ellos han caído los primeros. Nacho aguanta por los pelos, pero esta justito al igual que yo. María y Emilio son los que mejor aguantan, pero hay ratos que también sucumben a la fuerza de este mar sin piedad.

Pasa el primer día de navegación y apenas hemos comido nada. Nadie se ha reunido en el salón del velero, cada uno esta en su cama pasando el sufrimiento de los mareos. Nos espera una navegación muy dura que jamás me hubiera imaginado. Amigos: no os la perdáis, en unos días os seguiré escribiendo desde los mares más terribles del planeta rumbo a la Península Antártida, donde esta nuestro siguiente DESAFíO EXTREMO.

Jesús Calleja desde la inmensidad del mar de Drake
http://www.jesuscalleja.es/