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Rarezas en la Línea del Ecuador (2 de 3)

Este mismo día comenzamos nuestra expedición. Tenemos la certeza que resultará muy dura. Es de las pocas montañas que pasa de los 1.500 metros de altura a los más de 5.100 metros progresando por una tupida jungla llena de adversidades: la primera, que llueve casi todos los días, después estás casi siempre sumergido en las tinieblas, el barro y fango lo anega todo, y hay que cruzar diferentes niveles de selva: desde las hierbas gigantes que tapan las sendas con más de tres metros de altura, donde el calor y la humedad son sofocantes, y los malditos mosquitos que te comen vivo, hasta el siguiente nivel, donde comienza una jungla arbórea donde caminar es un calvario, por supuesto siempre sobre barro. Después hay otra zona de bosque de bambú, y mucho más barro. Más adelante otro bosque que parece sacado de la época de los dinosaurios, luego la zona de arbustos, bosque alpino y por fin la zona de rocas, desolación y glaciares donde el frío, la nieve y el hielo lo domina todo.

Estas son las características tan especiales que hacen de este macizo montañoso, y en especial del Monte Margarita, un lugar muy complicado, y extenuante alcanzar su cima. ¡Hay que estar preparados para sufrir! mojarte, embarrarte de lodo hasta las orejas, y pasar mucho frío húmedo.

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Nos ha tocado pasar la zona calurosa de las hierbas gigantes así como sudar como patos. Hay una pequeña senda que hay que limpiar a golpe de machete que sube sin parar a través de la espesa jungla: nos esperan algo más de 1.200 metros de desnivel acumulado, para alcanzar los 2.650 metros de nuestro primer campamento que se llama Nyabitaba.

A pesar de la dureza de la ruta, el gobierno de Uganda ha hecho un enorme esfuerzo para promocionar la zona y ha construido unos precarios pero agradecidos refugios, más bien unas cabañas, pero que son fantásticas para secarte de tanta humedad y agua. Especialmente se restauraron aún más después de los graves conflictos que afectaron a esta zona entre 1997 y el 2001, donde un grupo rebelde llamado Fuerzas Democráticas Aliadas ocuparon la zona y minaron los caminos, haciendo imposible su tránsito, por lo que hace muy poco que esta abierto de nuevo este Parque. No hay que olvidar que en 1999 secuestraron a 14 turistas, mataron a ocho de ellos y a su guía. Ahora las cosas están más estables y de nuevo, aunque tímidamente, empiezan a venir pequeños grupos de expedicionarios como nosotros.

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Después de un gran esfuerzo y unas cuantas horas, alcanzamos la cabaña de Nyabitaba a 2.650 metros de atura. Esta cabaña es la que mejor está, a partir de ahora cada vez estarán peor y serán muy pequeñas, algo que es lógico. Sólo de pensar en cómo se puede organizar un mantenimiento en estas condiciones tan duras, me parece imposible.

Amanece un día de niebla y medio lluvioso, algo normal aquí, pero hay que dar gracias que no se nos caiga el cielo encima, como suele ser habitual. Esto nos facilitará las cosas en este nuevo día, o al menos eso pensamos…

Pues menos mal que no ha llovido, porque empezó el famoso barro y lodo que, a pesar de ir provistos de botas de plástico hasta las rodillas (ya sabéis, las clásicas botas de trabajar en el campo) nos entra agua y barro por todos lados. La senda está hecha una ciénaga y resulta una tarea extenuante dar un paso y luego otro, pues te entierras hasta las rodillas en el fango, hace ventosa y se queda la bota atrapada en el lodo.