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Longyearbyen (Svalbard) II

Svalbard
Hola otra vez, amigos.
Antes de comenzar la expedición, hemos organizado todo nuestro equipo, que es mucho. Hay que sobrevivir en condiciones extremas de forma autónoma y es muy importante equilibrar las cargas dentro de nuestros trineos: 30 litros de combustible, 60 kg de comida, mucha ropa, sacos de dormir muy gruesos, cacharros para cocinar, hornillos, mucho equipo electrónico para  rodar ‘Desafío Extremo’, más electrónica de equipos satélite y ordenador con un montón de baterías, colchonetas, una tienda de campaña para 4 personas, skis de travesía y muchas cosas más que no recuerdo.
Como os comenté, dos de los trineos serán diseñados por Ramón, él los denomina de “nuevo concepto” y cuando los miras parece que será imposible arrastrarlos, pero él tiene las ideas claras… Al verle la ropa, te preguntas si no habrá sido un error confiarle nuestras vidas. Lleva lo que nadie se pone ya, como forros polares de hace mil años o guantes de forro comprados en las tiendas de todo a cien de los chinos. Así es su material aunque, como él dice, en el Ártico lo más importante es el “concepto”. No sé qué me ha explicado, que es obligatorio usar bolsas de plástico entre el calcetín gordo y el fino para rescatar los calcetines gruesos del sudor. No me he enterado muy bien, pero supongo que tendrá una lógica ir con bolsas de la compra en los pies. Ramón es un “crack” y le hacemos caso en todo, aunque a veces, en petit comité, nos entra un atracón de risas con su “concepto”.
Hasta aquí todo parecía ir bien. Pero Ramón ha recibido una llamada de su amigo Rune Gjeldnes, quien ha conseguido los récords más destacados tanto en el Ártico como en el Antártico, según él “una bestia de dos patas”, y le ha contado que las condiciones en la base Borneo son terribles: vientos muy fuertes y una deriva espectacular. La deriva es la velocidad a la que se mueve toda la masa helada del casquete polar. Es decir, el Polo Norte es sólo un punto y no se mueve, pero la superficie que flota sobre él si lo hace, por lo tanto, si yo estoy parado sobre el Polo Norte y me quedo sentado, al cabo de unas horas me habré desplazado cierta distancia. Pues bien, esa distancia en este momento es increíble, Rune dice que es de ¡24 kilómetros! Según esta deriva si nos ponemos a caminar desde la estación flotante Borneo durante una jornada, se camina aproximadamente 15 kilómetros si las condiciones del hielo son las normales, en realidad habríamos retrocedido respecto al Polo Norte ¡nueve kilómetros! ¡Es una locura! La base flotante Borneo ha retrocedido 80 kilómetros en dirección sur desde que la instalaron hace unos días. Así, será totalmente imposible llegar al Polo Norte arrastrando los trineos, pues retrocederemos más de lo avanzado. Además, las temperaturas están cayendo en picado con mínimas de -44ºC y mucha humedad.
Son las peores noticias que podríamos recibir. Ramón nos comenta que es la primera vez que ve estas condiciones tan negativas en el ártico y que desde hace muy poco el Polo Norte está cambiando drásticamente: cada vez hay menos hielo, la deriva es brutal, y el viento ha aumentado a velocidades poco normales en estas latitudes. Además, los cielos trasparentes han desaparecido y han dado paso a cielos turbios con muchas nieblas, a pesar de que curiosamente las temperaturas ambientales se mantienen muy frías. Las corrientes marinas, en especial la del golfo, han subido la temperatura del mar de forma que está cambiando el Polo Norte. Incluso podría desaparecer en el verano del ártico hacia el año 2015.
Con todas estas noticias tengo instalado el miedo en el cuerpo, sobre todo al pensar que nunca he hecho nada parecido, mi trineo es un experimento que pesa 80 kg., cada vez hay más canales de agua con un fondo de mar ártico a mis pies de 4.000 metros de profundidad, miles de obstáculos en forma de montañitas de hasta 8 metros de altitud que tengo que ascender y descender con mi lastre de 80kg. En fin, creo que la aventura será extrema, con mayúsculas.
¡Estad atentos, os seguiré informando de la que supongo una de mis mejores aventuras!
Jesús Calleja desde el alto ártico