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Días de espera

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Seguimos aquí en el campo base a 4400 metros de altitud, Kike, Emilio y yo. Es importante estar el mayor tiempo posible a esta altura.
El día 9 de febrero ascendimos a Campo Canadá para forzar en lo posible la aclimatación. Subimos bien, aunque el día era terrible: rachas de viento fortísimas, y mucha nieve en la ruta, incluso algo de “viento blanco”. Es la peor combinación posible en montaña: vientos huracanados, descenso brusco de la temperatura, sensación térmica sobre mínimos y visibilidad muy reducida o nula.
El tiempo atmosférico cambia muy rápidamente y existe un microclima propio de este cerro. Estamos a menos de 200 kilómetros del mar Pacífico, donde se mezclan las corrientes frías provenientes de la Antártida con otras más calidas. Es el famoso fenómeno llamado “el Niño”, que se produce cada 5 años, y que, precisamente, le toca este año.
Lo hemos visto con nuestros propios ojos: llegamos con fuertes nevadas y hoy, 11 de febrero, estoy en el campo base achicharrado de calor, oyendo por la radio que los que han hecho cima estaban sin guantes. En sólo 24 horas el Aconcagua ha pasado de estar como un merengue de nieve a  prácticamente pelado.
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Estos fenómenos hacen que la enfermería esté llena todos los días. Hay hasta 20 personas haciendo cola. En lo que va de temporada (3 meses), los médicos han atendido una media de 3 edemas (pulmonares y cerebrales) diarios, sin contar los numerosos casos de mal de altura en diferentes estadios, algunos de extrema gravedad. El helicóptero prácticamente se lleva todos los días a 2 o 3 enfermos en estado muy preocupante. Hace unos años morían una media de 10 personas por temporada, ahora hay dos o tres muertes cada año. La principal causa del gran número de afectados por mal de altura se debe a que hay muchas personas que nunca se han enfrentado a una montaña de altitud extrema.
Os prometí curiosidades de este campamento base: no creo que exista otro en el mundo que tenga un “pub” con música, cervezas, pizzas, hamburguesas y revistas, como dicen por aquí, “condicionadas”. También hay una galería de arte (la más alta del mundo) cuyo propietario, que se llama Miguel, es todo un personaje carismático y muy querido. Se gana la vida pintando y ofreciendo servicios de Internet y teléfono, además de vender algún cuadro, con precios muy poco asequibles. Se pueden alquilar hasta mulas para paseos o descender hasta la entrada del parque, hay dos consultas médicas, casa de policía de montaña, casa de los rangers, helipuerto, servicios de teléfono, Internet y lo mas increíble de todo: a solo 20 minutos caminando hay un hotel con todo tipo de servicios, es el mas alto del mundo dicen con orgullo. Yo sé que no es así, pues en Nepal la empresa Thamserku inauguró el año pasado un hotel de vistas exclusivas, incluidas las del Everest, a mucha más altura… mejor no discutir.
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Hemos decidido cambiar los planes de ascenso a cima. Mañana día 12 subiremos del tirón hasta el campo II a 5.500 metros de altura (llamado Nido de Cóndores) donde pasaremos dos noches aclimatando. Será un gran desnivel de 1.200 metros. El día 14 continuaremos hasta el campo III, situado hacia los 6.000 metros (Campo Cólera), y por la noche, ya día 15, intentaremos la cumbre.
Ni de largo es el mejor programa de aclimatación, es más, yo diría que es una aberración, pero confiamos en nuestra experiencia, capacidad de sufrimiento y unas aspirinas para el, casi asegurado, dolor de cabeza.
Este es el plan, pero nada es seguro, el tiempo se puede estropear radicalmente y vuelta al campo base.
Si sale bien, os informare el día 16 o 17, según como estén las fuerzas y lo que tardemos en regresar al campo base. Si escribo antes es que algo salio mal.
Jesús Calleja desde el Aconcagua, también llamado “centinela de Piedra”.