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Siempre hay alguien más fuerte, más listo... y MÁS RÁPIDO

Una motorista que conduce a 300 km/h ve como un coche familiar le despega las pegatinas.
Te subes a la moto, te pones el casco, y te lanzas a desafiar al asfalto. Te pones a 299 km/h, esquivando coches, abriéndote paso entre el tráfico. Eres el amo de la carretera… hasta que un coche familiar te da las largas para que te apartes al carril de ‘los lentos’. Siempre hay alguien más listo, más fuerte… o más rápido (léase loco)