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7 entradas en la categoría "Kilimanjaro"

Ya estamos en casa

23/07/2007

Por: cuatro

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Hola amigos internautas, ya estamos de vuelta en casa después de la ascensión al Kilimanjaro, que está dentro del programa Desafío Extremo. Como sabéis, tenía que llegar a su cima para completar el proyecto de las siete cimas más altas de todos los continentes.
A decir verdad su ascensión fue muy sencilla, a pesar de tener casi 6.000 metros de altitud, y os preguntareis: ¿qué desafío es ese?, pues simplemente, que es la cima más alta de África y por lo tanto tenia la obligatoriedad de ascenderlo.
Me ha venido muy bien para recuperar mis maltrechos huesos después del porrazo que me dí en Marruecos entrenando para el Dakar en moto. La verdad es que ha sido una cura milagrosa, porque me encuentro cada día más recuperado y fuerte para encarar el resto de Desafíos, que esta vez, sí que serán extremos.
Pero en cuanto a belleza, pocas montañas se pueden equiparar al Kilimanjaro, pues es increíble que exista un volcán, todavía activo en mitad de la sabana africana llena de vida salvaje, y sin cordillera alguna. Es un gigante solitario que derrocha belleza por donde lo mires.
Se dan todos los paisajes posibles: junglas, bosque alpino, matorral, plantas únicas, desierto de altitud y zona de hielos.
Amigos hemos disfrutado mucho de esta ascensión, y sobre todo me ha cargado las pilas, para encarar las próximas aventuras.
Estar atentos que en dos días os contare el próximo Desafío Extremo, que podéis seguir desde esta web.
Saludos también de mi hermano Kike, mi amigo y cámara Emilio Valdés, y por supuesto de Marcos, que me ha ayudado tanto en mi rápida recuperación.

Jesús Calleja desde mi querida tierra leonesa.

La Cima

11/07/2007

Por: cuatro

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Día 9 de julio. Ha llegado el momento decisivo. Es el día de los nervios, lo que pasa es que te vas acostumbrando a dosificar la tensión, y ya incluso aunque sean pocas horas consigo dormir. Pero a eso de las 2 de la mañana suena el despertador de mi reloj, y me anuncia que tenemos 30 minutos para ponernos en marcha.
Mi amigo Marcos es el único que no ha pegado ojo, todo lo contrario que Kike o Emilio, que como yo, hemos dormido a pierna suelta. ¿Qué le ha pasado a Marcos?, pues que el día anterior en Kibo, que es el campo III antes del ataque a cima y que esta a 4.800 metros, hemos visto un montón de gente con problemas serios. Era un goteo continuo de montañeros que iban abandonando poco a poco la montaña por la implacable selección natural. Unos estaban como borrachos, aquejados de ataxia o lo que es lo mismo de fuertes mareos que te impiden caminar recto, algunos vomitaban como surtidores, otros aquejados de fortísimos dolores de cabeza que les impedían ser personas. Y lo que es peor, un grupo de montañeros, por llamarles de alguna manera, del país vecino de Kenia que intentaban el Kilimanjaro y  se convirtió en un auténtico desastre. A dos de estos Keniatas, un hombre y una mujer les tuvimos que asistir nosotros, hidratarles, tratarlos con las medicinas adecuadas para la altitud, pues nadie les hizo el menor caso. Incluso organizar su  evacuación en un  ¨carreton¨ que quedaba. Os aclaro que el carretón es una camilla provista de una sola rueda con amortiguador y uno o dos voluntarios que siempre escasean que se encargan de empujarla o mejor dicho tirarse cuesta abajo y que Dios reparta suerte a la hora de frenarla.
Pero gracias a este precario invento se puede en pocas horas descender al afectado y sin duda salvarle la vida. En definitiva y para no extenderme, el cuadro de desgracias ocasionadas por el escaso y deficiente equipamiento, la poca experiencia, y el mal de altura que sacude sin piedad debido a las pocas jornadas de aclimatación impuesta por el reglamento absurdo del parque, hace que parezca más que un refugio de montañeros, la obra de Dante. Aunque también hay que resaltar que los que verdaderamente son montañeros o están bien asesorados con buenos guías y que saben a lo que vienen y a que se enfrentan, obtienen la cima con más o menos sufrimiento. Calculamos que será entorno al 50%.
Este panorama acojonó tanto a Marcos que por esta razón no pegó ojo. Pero una vez en acción ascendimos con muy buen ritmo la primera parte hasta el borde del cráter llamado Gilman´s Point, tardamos muy poco en salvar esos 900 metros, exactamente 3 horas, y eso que estuvimos grabando con la cámara e entrevistando a algunos que se daban la vuelta por diferentes razones: frío, mal de altura, vómitos, mareos, agotamiento, etc..
Antes de este punto el 40% de los que lo intentaron fracasaron.
Y a partir de Gilman´s Point, empieza de verdad la belleza en mayúsculas del Kilimanjaro. Se ve el cráter interior, el cono, los bordes jalonados de nieve helada, los glaciares en claro e irremediable retroceso, y sobre todo mientras cubríamos las últimas rampas  nieve helada salio por el horizonte el sol, y entonces el espectáculo fue grandioso. Nos paramos media hora solo a fotografiar, grabar y alucinar con la escena tan fascinante de ver el cráter nevado de color púrpura y rojo a la vez, en el horizonte se recortaba con una línea plana casi perfecta de mar de nubes que reflejaba los rayos rojizos del sol, que nos atrapaban con tal fuerza que no podíamos dejar de mirar.
El sol africano nos embrujó. Y el solo hecho de pensar que debajo de ese estable manto de nubes esta la sabana repleta de vida salvaje compartiendo espacio con las tribus masais, y nosotros allí arriba en lo mas alto de la montaña por excelencia de África.
Fueron tantas sensaciones al llegar a la cima que no se por qué, nos arrodillamos y del alma nos salio una canción simple, pero llena de sentimiento, que Kike se encargó de dirigirnos. Nunca antes había cantado al  llegar a la cima de una montaña.
¿Qué tiene África de especial?, no lo sé, pero atrapa, y sin duda el Kilimanjaro es de esas montañas que jamás se olvidan, tienen tanta belleza que se graban a fuego en la memoria.
Gracias africanos y gracias Kilimanjaro por dejarnos tocar tu cima repleta de belleza.
Desde las nieves del Kilimajaro me despido hasta dentro de muy poco que comenzará otro Desafío Extremo. Desde estas letras también quieren saludaros mi hermano Kike, el cámara Emilio Valdés, y mi amigo Marcos que me está recuperando la mano en los lugares mas recónditos del planeta.
Jesús Calleja que tocó las nieves del Kilimajaro.

Camino del purgatorio

09/07/2007

Por: cuatro

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Kilimanjaro_3

Amigos os escribo desde los 4.750 metros de altitud.
Ya estoy en el campo III de 4.750 m, y ayer partimos desde el campo II a 3.750m, o sea que subimos un desnivel de mil metros hasta este punto.
El paisaje es espectacular, me daba la sensación de estar caminando por la luna; prácticamente es un desierto de altura, un pedregal de piedras pómez con los dos volcanes principales que nos flanquean a ambos lados. A la derecha el Mawenzi, espectacular volcán casi tan alto como el mismísimo Kilimanjaro, le separan apenas 200 metros, y a la izquierda ya vemos los glaciares y la cima del Kilimanjaro.
Pocos lugares son tan enigmáticos como este. Es una sensación extraña la de no ver mas montañas,  no hay cordillera, solo alcanzamos a intuir la sabana tanzana y la sabana keniata. Estamos en la parte final de un gran islote solariego en la vieja África.
Aquí a los 4.800 metros de altura el viento y el frío es constante, además de la persistente niebla que nunca nos abandona; el conjunto hace que sea un lugar hostil y desagradable, pero lo compensa la extraordinaria belleza del entorno.
Ya podemos ver la punta Gillman, que se encuentra al final de una monótona pedrera muy resbaladiza que zigzaguea a través de una fuerte pendiente. Una vez alcanzada esta punta hay que continuar por una arista hasta un lugar llamado Stella Point, debajo de un gran glaciar, y desde allí hasta la cima. A priori nada complicado a no ser por la barbaridad de desnivel que hay que salvar desde el campo II hasta la cima, que según la organización del parque, obliga a realizar en tan solo 24 horas un desnivel total de 2.200 metros.
Me parece una salvajada para los montañeros que escogen esta ruta: la Marangu, o también apodada ruta de la coca-cola¨, que sin duda debido a su escasa dificultad técnica es la más visitada. Pero pienso que no calculan que el problema es otro: la altitud. ¡Amigos¡ que hablamos de una montaña gigantesca de casi 6.000 metros, y que además estos montañeros en su gran mayoría, por lo que vemos, ni siquiera tienen conocimientos de altitud, en algunos casos no llevan ni un simple analgésico para aliviar los frecuentes y pertinaces dolores de cabeza. Por poner un ejemplo, hemos tenido que dejar a unas amigas italianas nuestros plumas para poder intentar irse a cima, porque con su escasa y poco técnica indumentaria, se podían congelar.
Es muy normal ver hacia las 7 de la mañana como descienden las primeras victimas del Kilimanjaro sin conseguir la cima, y a cambio arrastrase hasta el campamento III donde nos encontramos. Algunos tenemos que hidratarlos y ayudarles pues están exhaustos. Aunque hay que decir que el porcentaje mas optimistas dicen que consiguen la cima un 50%.
No tiene ni pies ni cabeza esta manera de aclimatar en tan poco espacio de tiempo, y sin duda la respuesta se encuentra en que es tal el flujo de montañeros que se citan en esta ruta, y tan escasa las plazas en los refugios que si no hicieran esta barbaridad  de programa (obligado), en el campo III se acumularían tantos montañeros que simplemente no cabrían.
Reflexión: si hemos pagado 650 $ por persona, solo de permiso, bien podrían invertir en plazas de refugio, de esta llamada ruta de la coca-cola, y de esta manera los montañeros con poca experiencia tendrían mas éxito y sobre todo se ganaría en seguridad, aunque también queda la otra opción: escoge una ruta más auténtica, salte del ruta de la coca-cola, tráete tu tienda de campaña y sube cuando te de la gana preparando tu programa de aclimatación adecuadamente.
Por lo tanto aquí nadie se puede quejar. Nosotros vinimos a ascender el Kilimanjaro  adrede por esta ruta turística precisamente para grabar y ser testigos de las alegrías y los dramas de una de las rutas a una montaña de gran altitud más masificadas del mundo. De momento toda una experiencia.
Nosotros partiremos a las 3 de la madrugada en vez de las 12  de la noche, hora en la que sale todo el mundo. No hay necesidad de comerse el intenso frío de la noche, y por cierto somos de los poquísimos afortunados que han hecho una excepción con nosotros (porque insistimos muchísimo), y nos han dejado un  día entero de aclimatación en el campo III, como debe de ser.
Estar atentos lectores que en la siguiente crónica os contare como nos fue por las nieves y cima del Kilimanjaro (si no surgen contratiempos).
Jesús Calleja desde las nieves del Kilimanjaro.

Empezó la aventura

07/07/2007

Por: cuatro

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Por fin estamos metidos en harina.
Siempre que empiezo una expedición me ocurre lo mismo: una mezcla de nerviosismo y ansiedad por empezar. Tengo que aprender a disfrutar todos los previos antes de una expedición, pero es tanto lo que me gustan las aventuras y en especial la montaña que es cuando empiezo verdaderamente a ser feliz.
Nos aproximamos en autobús hasta los 1.800 metros que es donde comienza la senda de la ruta que escogimos: La Marango, que en sí mismo es un regalo para los ojos. Hay infinidad de campos cultivados que desbordan plátanos, tapioca, frutas exóticas, etc… La gente da la sensación que vive mejor y los niños están más limpios y van al colegio. El Kilimanjaro aporta el 95 % del agua  con el que se riegan estos cultivos y por lo tanto es fuente de riqueza y exotismo. Es como un milagro: una protuberancia que se alza en mitad de los llanos de la seca sabana, que toca el cielo con sus casi 6.000 metros, y que destaca sobre todo el conjunto. No hay cordillera alguna, está solamente él, el imponente y elegante Kilimanjaro, con sus blancas nieves y glaciares de su cima. Es simplemente la montaña aislada más alta del mundo.
Es tan difícil expresar desde estas letras la magnitud de esta perfecta obra de la naturaleza que intentaré describir el escenario:
Visto desde la sabana es algo irreal. Estas viendo pastar a las gacelas,  a las elegantes y esbeltas jirafas comer brotes de las acacias, o a un elefante abanicar sus orejas y de telón de fondo el aislado Kilimanjaro con sus crestas blancas a solo 400 Km del ecuador.
Pero cuando comienzas el ascenso que parte desde un lugar a 1.800 metros, ya todo se magnifica aun más. Se comienza en una espesa e impenetrable selva húmeda, la niebla está casi siempre presente, y el ruido de animales, especialmente el de los monos, le dan plena vida al entorno. En determinadas zonas los leones, elefantes o búfalos cafre ascienden por sus laderas a alturas considerables en este tramo de jungla.
Luego a 2.700 metros de altitud se llega al primer campo de altura llamado Mandara, después de caminar por un sendero, que parece un hachazo que alguna deidad griega a modo de broma secciono la jungla para dejarnos ascender, por sus imposibles laderas colapsadas de vegetación.
En este campamento nos acogen los tanzanos con su infinita amabilidad, para alojarnos en unas encantadoras cabañas de madera de cuatro personas de capacidad, donde nuestro cocinero nos prepara un plato a base de patatas cocidas, vegetales, salsa y un filete, eso sí, mas que carne parecía una tachuela; a  Kike se le hizo bola y se le atascó en el carrillo, pues no había quien lo tragara.
Estábamos rodeados de monos que no paran de chillar  y se mueven por los árboles con una destreza casi imposible. Destacan los monos de cabeza azul, y otros de dos colores, blancos y negros. Da la sensación que en un momento determinado se abalanzarían sobre nosotros.
Al día siguiente continuamos con el ascenso al campamento II a 3.720 m de altitud.
Ha sido un día largo, con sus 11 kilómetros y 1000 metros de desnivel, pero el tiempo se nos pasa deprisa del hartón que nos damos a ver paisaje sobrecogedor.
Nieblas que dramatizan más el entorno, pastizales, árboles milenarios, lianas, barbas de San Jorge, ficus, agua por todas partes, en definitiva un auténtico espectáculo de la naturaleza, y de pronto  ¡Puf!, el bosque encantado da paso a un nuevo paisaje de características alpinas. Pasto bajo, arbustos, pocos árboles, y sobre todo una especie de planta milenaria sacada  directamente del cuaternario, endémica del Kilimanjaro llamada algo así como Cenicio, llamada tambien berza gallega (es broma), y una especie de cactus gigante con tronco de árbol y de aspecto carnosa. Así continuamos metiéndonos y saliéndonos de la niebla constantemente, como si el Kilimanjaro jugara a no dejarnos ver tanta belleza de repente, porque si la viéramos del tirón, nos empacharía.
Así alcanzamos el campo II a las 3 de la tarde, desde donde escribo esta crónica, metido en mi saco de dormir, pues la temperatura se ha desplomado y la niebla lo cubre todo.
Quizás todo lo que he vivido hasta ahora y el calor de los cuatro en  nuestra pequeña cabaña de 8 metros cuadrados  y el embrujo de las nieblas del Kilimanjaro, me encuentro relajado, nostálgico y feliz.
Mis compañeros de expedición Kike, Emilio y Marcos también os quieren saludar en esta relajada crónica.
Jesús Calleja desde las nieves del Kilimanjaro.

¿Sabeis por qué?

05/07/2007

Por: cuatro

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Me lo estoy pasando tan bien
Porque además de tener por delante otro “Desafío Extremo”, en este caso algo menos extremo pero imprescindible, pues el Kilimanjaro es la montaña mas alta de África y en mi proyecto están las 7 cimas más altas de todos los continentes.
Pero además esta expedición está llena de alicientes como: un safari fotográfico por la sabana en una reserva cercana al Serengueti, regentada por un español y su socio tanzano, en un paraje idílico. Nos acomodó en una atalaya natural con increíbles vistas de los llanos repletos de todo tipo de fauna salvaje, y atendida por las tribus masais auténticas, sin casi turismo, y en un ambiente distendido y completamente cercano a estos pastores, reyes indiscutibles de las grandes llanuras africanas.
Curioso este personaje llamado Julio Teijel, nacido en Asturias, y que vive desde hace 21 años en África, de los cuales 15 en Tanzania, y ha conseguido algo increíble; un  turismo sostenido y ecológico, donde el pueblo masai se beneficia de los ingresos turísticos de esta empresa modelo, donde no comulgan en absoluto con los cazadores, a los que está terminantemente prohibido acercarse a sus dominios.
Otra de las actividades que he realizado, y esta si que ha sido absolutamente espectacular, y pocas veces realizada, es la de alquilar un pequeño avión monomotor tipo Cesna, quitarle la puerta, adaptar  un  precario sistema de oxigeno médico, ni de lejos de uso en aviación, equiparnos con toda la ropa que tenemos (-25ºC a mas de 6.000 mts), y sobre todo armarnos de mucho valor para intentar un piloto italiano llamado Mateo, mi cámara Emilio Valdés y yo, alcanzar la cima del Kilimanjaro, para hacer una grabación del cráter, y hacernos una idea del tamaño de sus glaciares y comprobar a vista de pájaro el efecto del cambio climático.
Pues dicho y hecho. El día 3 después de dos intentos conseguimos despegar llenos de ilusión, miedo, e incertidumbre. Pero gracias a la pericia de Mateo, un poco a la mía, y ahora os diré porque, y el buen hacer de Emilio, alcanzamos con este monomotor los 6.600 m. ¡ algo increíble para esté tipo de aviones superligeros ¡ y realizamos una grabación que nos ha dejado sin palabras¡. Pero antes tuvimos momentos de tensión, porque algo falló en nuestro improvisado sistema de oxígeno, y nos empezamos a encontrar muy mal con dolor de cabeza intenso, embotamiento, mareo y a Mateo se le pusieron los labios azules. Conclusión: ¡NO nos llegaba aire a las máscaras¡. El italiano se puso nervioso y no acertaba con las llaves de paso, válvulas y demás mecanismos. Tuve que tranquilizarlo y de alguna manera conseguí activar la otra botella de oxígeno de emergencia. Emilio que estaba grabando todo el proceso se felicitó de que volviera la normalidad entre comillas, pues nuestra cabeza estaba al límite.
Continuamos ascendiendo, esta vez sin problemas para realizar un perfecto reportaje y ser testigos privilegiados de las cimas nevadas del Kilimanjaro.
Ha sido el mejor de mis pilotajes en una aeronave de pequeño tamaño y digno de contar a mis futuros nietos como una súper batallita.

Amigos mañana empieza el verdadero reto, ascender el Kilimanjaro, pero esa es otra historia que si estáis atentos a las crónicas sabréis puntualmente cada dos o tres días.
Recordar practicar CUATRO, que es una gran idea.
Jesús Calleja desde las nieves del Kilimanjaro.

Preparando los equipos satélites

19/06/2007

Por: cuatro

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Por fin me han quitado la escayola y ya no tengo nada en mi brazo. ¡Que alivio¡ Lo hemos celebrado ascendiendo al pico Yordas en la zona de Riaño en la provincia de León, y de paso nos hemos llevado los equipos satélites para probarlos, pues nos queda muy poco para continuar con Desafío Extremo; cuestión de días.
Llevaremos un ordenador de carcasas de magnesio muy pequeño que está blindado y permite trabajar en condiciones extremas: aguanta 3 metros debajo del agua, temperaturas de -50ºC, o 70ºC positivos. El disco duro no se rompe con la altitud o el frío, en definitiva un todo terreno irrompible.
Además tenemos un nuevo terminal satélite que pesa solo un kilogramo y el conjunto nos permite estar conectados a internet a velocidad ADSL, enviar crónicas, fotos, y videos e incluso podremos hacer directos.
Con estos equipos muy portables estaremos siempre comunicados e informando a nuestros fieles lectores de esta página web, y a todos los que practican CUATRO.
Las pruebas, han salido perfectas desde la cima del Pico Yordas. ¡si lo viera mi abuelo…¡
Internautas, esta semana os informaré de nuestra partida al Kilimanjaro, y reordar de practicar CUATRO.

Jesús Calleja

Recta final

06/06/2007

Por: cuatro

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Estoy a pocos días de reiniciar Desafio Extremo, que entre muchas de las complicadas pruebas, se encuentra el Kilimanjaro, que sin duda a priori es la más fácil, o mejor dicho, la única fácil.

Pero en este proyecto, como no hay nada fácil, yo mismo me encargué de complicarlo, y me explico:

Tengo que afrontar esta ascensión con un hombro roto en proceso de recuperación, pero lo mas complicado es que hace sólo unos días que me operaron de nuevo la muñeca para insertar una placa, y por lo tanto me quitarán la escayola a muy pocos días de partir hacia esta mole africana.

Médicos y traumatólogos me tachan de loco e insensato, pero no pienso retrasar Desafió Extremo ni un día más. Así que a finales de este mes junio saldré de mi pequeño paréntesis y continua la aventura. Para que no se cabreen mucho mis traumatólogos, especialmente el doctor Xavier Mir, pagaré los gastos de mi resentido bolsillo a mi fisioterapeuta personal Marcos Robles, para hacer la recuperación in situ.

Llevaremos una camilla portátil y sin cortarnos desplegaremos nuestra mini clínica y trabajaremos muy duro al menos dos veces al día en la recuperación, aunque esto será supongo al llegar a los campamentos de altura. ¿Por qué será que todo siempre tiende a complicarse? Yo que me veía finalizando Desafio Extremo, en una apetecible y disfrutona montaña sin grandes problemas técnicos, para rematar en una paradisíaca playa de Zanzíbar como broche final... ¡Pues no! A joderse y a sufrir con un  brazo soldándose, con sus dolores, sufrimientos y montando el circo con la camilla montaña arriba.

¡Que viva el espectáculo!

Estad atentos: en pocos días os seguiré informando.

Jesús Calleja

Autor

Jesús Calleja

Jesús Calleja nació en León y su profesión es la aventura. Ha viajado por todos los rincones del planeta. Practica el alpinismo y participa en los rallys más duros del mundo. Jesús Calleja os acercará a través de este blog a sus viajes, aventuras y anécdotas en su Desafío extremo por los cinco continentes

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