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¡Desafío conseguido en la Tierra de la reina Maud!

22/12/2011

El aventurero certifica que el Wideroe Fjellet, al contrario de lo que se pensaba, tiene una altura real de 3.489 metros

Por: Jesús Calleja

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Calleja conquista el Polo Sur

Foto: Jesús Calleja

"¡Hola amigos!:

El día de ayer, 21 de diciembre, fue de esos días que no olvidaré en mi vida. Como sabéis salimos el lunes de la base belga Princesa Elizabeth Emilio, mi cámara, el explorador polar Alain Hubert, el médico de la base y yo rumbo al Wideroe Fjellet, la montaña más alta de la cordillera Sor Rondane, y la más alta de esta salvaje Tierra de la Reina Maud, al Este de la Antártida.

Os aseguro que ha sido fascinante: no sabíamos bien qué nos íbamos a encontrar, la aproximación misma iba a ser una en sí una aventura pues había que atravesar con nuestras motos de nieve los agrietados glaciares que descienden del Polo Sur, los más grandes del mundo. Pues bien, nos aproximamos al campo que llamamos base en motos de nieve atravesando un enorme glaciar de 20 kilómetros, y desde ese punto comenzamos las ascensiones y la exploración. Este glaciar por el que cruzamos avanza todos los años desde el mismo Polo Sur y en esta latitud lo llega a hacer a razón de 1.500 metros al año, una velocidad increíble para un glaciar.

Antes de ir a por el Wideroe Fjellet decidimos escalar para entrenar y explorar alguna de las  montañas cercanas, más bajitas que nuestro objetivo. La primera de ellas fue el Utsteinen, de 1630 m, una montaña de roca muy puntiaguda en la que tuvimos que utilizar cuerdas. Llegamos hasta su estrecha cima Alain, Emlio, el doctor de la base (que es guía de montaña) y yo, ¡y no entrábamos más! con un viento de 100 km hora que lo hizo complicado y peligroso, porque la parte final era casi vertical.

También intentamos la ascensión a otra montana que desconocemos si se había escalado con anterioridad, el pico Vikinghogda, una montaña fotografiada por primera vez por los noruegos y que se calcula está en torno a los 3.000 metros.

No llegamos a su cima porque la ventisca, las temperaturas gélidas y sus dimensiones gigantescas la hacían peligrosa. De hecho el mayor riesgo era perderse en la fortísima ventisca con temperaturas tan extremas. Descubrimos durante la exploración de esta montaña unas curiosas formaciones de hielo compacto azul, desprovistas de nieve y sin grietas, excepto en el inicio de este extraño glaciar donde sí había y muy profundas. También vimos rocas de extrañas formas que hacían cuevas donde podíamos refugiarnos del viento. Aquí las montañas son de granito, muy descompuesto por la accion del frío, el viento y las bajas temperaturas, y las formaciones son diferentes también a las de otros lugares del planeta.

Tras estas primeras ascensiones de entrenamiento fuimos a por nuestro objetivo, el Wideroe Fjellet que, al contrario de lo que se pensaba, su altura real es de 3.489 metros. Anteriormente se dijo que tenía 2.996m, despues 3.350m, pero nosotros lo pudimos medir con precisión y exactitud con GPS, y afirmamos que mide 3.489m.

Se deducía su altura porque nunca había sido escalado excepto por Alain Hubert, que lo hizo el 19 de noviembre del 2005 y la determinó por altímetro barométrico pero no con la exactitud de un gps.

Los japoneses que hicieron el mapa de la zona lo hicieron en 1982 por triangulación y altura estimada; pero nunca lo escalaron, asi que afirmamos sin ninguna duda que la primera medición exacta es la nuestra.

Comenzamos a ascender desde los 1.661 metros de altura en los que se sitúa el campo base del pico. Por delante teníamos más de 1.800 metros de desnivel: una auténtica paliza antártica… Pero lo logramos, amigos, llegamos a la cima Alain, Emilio y yo. Logramos la primera repetición de esta ascensión, únicamente realizada por Alain Hubert en noviembre del 2005, y a través de una nueva ruta.

Alain subió por el glaciar, nosotros íntegramente por una larguísima arista, muy expuestos al fuerte viento, y que nos llevó desde el campo base hasta la cima (3.489 m) por la arista Noroeste. Total: ¡1.828 metros de desnivel!, golpeados por el fuerte viento, con la misma ropa y botas que si fuéramos a escalar el Everest, muy cargados con todo el material de montaña, más el de la grabación : dos cámaras; baterías, etc..,  fue una súper paliza de 15,8 km entre ida y vuelta, en la que tanto la altura, como el fuerte desnivel y el frío se dejaron sentir.

Estamos orgullosos de haber abierto este nuevo itinerario, que es espectacular, no solo de ascenso si no también de descenso:  la bajada también la hicimos por una ruta nueva. En su primera ascensión al Wideroe Fjellet, Alain subió y bajó por el mismo glaciar norte, nosotros descendimos abriendo ruta por la arista noreste. Queríamos que la ruta fuera original y escalarla y descenderla siempre por aristas hasta donde fuera posible. Esto nos exponía más a los vientos, pero es más aéreo y espectacular para filmar.

En el descenso llegamos a un punto donde ya no podíamos continuar por la arista, y lo continuamos a través de una gran pala de nieve de más de 1.000 metros de desnivel; hundidos hasta la rodilla en la nieve blanda, con peligro de avalanchas y de que hubiera grietas abiertas bajo nuestros pies. Arriesgado, pero exploramos por primera vez en la historia este espectacular valle nunca visto (ni filmado) hasta la fecha.  

En definitiva, ha sido de las ascensiones que más nos ha llenado, sobre todo por el cariz de exploración y por registrar datos valiosiosísimos para los científicos. Porque todos los datos registrados se están recopilando para que, desde la misma base antártica belga, se pongan en conocimiento de la comunidad científica pues son de gran importacia al tratarse de la montaña más alta en esta grandísima extensión. De hecho, si trazaramos un círculo de dos mil kilómetros de radio desde este pico, veríamos que no hay montaña más alta, por lo que ocupa la parte más grande de la Antártida en distancias que cualquier otra montaña de altura superior. Para Alain toda esta información es vital porque le ayudará a estimar mejor la altura del resto de los picos adyacentes, que son docenas de ellos y todos sin escalar.

Y bueno, siguiendo el protocolo antártico, hemos traído de vuelta de la montaña todas nuestras heces y orines para que lo reciclen en la estación belga. Ya os contaré más cosas alucinantes de este lugar, de los más aislados de la Antártida, de sus científicos, de sus descubrimientos, cómo se abastecen, cómo funciona la base de mayor tecnología mindial en cuanto a eficiencia energética y control de residuos del mundo, donde hemos sido unos privilegiados y los primeros españoles invitados.

Pronto nos iremos de aquí, pero felices, porque al menos hemos hecho nuestra contribución a la exploración y ciencia en este centenario de la llegada de Amundsen al Polo Sur; y no solo hemos hecho actividades deportivas destacables sino que además hemos aportado datos muy valiosos de esta compleja y difícil cordillera (casi diría de las más apartadas y remotas del planeta) a la ciencia, donde la estudian desde hace años noruegos, belgas y japoneses, pero que nunca se había escalado a excepción de Alain Hubert… y ahora nosotros.

¡Desafío conseguido amigos!

Y por cierto… ¡FELICES FIESTAS A TODOS!"

Jesús Calleja desde la Tierra de la Reina Maud

 

 

A contrarreloj hacia la cima de los vientos

21/12/2011

Jesús Calleja y Emilio inician el ascenso en moto de nieve al Wideroe Fjellet, en el Polo Sur, donde los glaciares "son como un campo de minas por las grietas que lo atraviesan". ¡Lee su crónica!

Por: Jesús Calleja

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"Amigos: salimos hacia las montañas, hacia el Wideroe Fjellet ¡Hace un frío que pela! Y la meteo para mañana no es muy buena: dan fuertes vientos,  sin precipitaciones, y en la cima, a más de 3.000 metros, 40 grados bajo cero y una sensación térmica aún más baja por el viento... ¡Dios!"   

Estos días de atrás, prácticamente desde que llegamos Emilio y yo a la base, han estado marcados por una cosa: la tormenta antártica que se abatió sobre la zona y casi por todo el continente y que mantuvo en alerta roja a las bases antárticas. 

Y digo prácticamente porque nada más llegar aquí el tiempo nos dio una tregua y pudimos salir a escalar: esta estación antártica está rodeada de grandes montañas inescaladas, así que con un sol radiante y -15º de temperatura estuvimos explorando por los alrededores y tuvimos la oportunidad de descender por un wind scoop.

Los wind scoop son como agujeros, fosos esculpidos por el viento que se hacen alrededor de los accidentes en el terreno (el viento choca con el accidente que sea, roca, etc... y al ser rebotado erosiona la nieve).

Hubo que bajar con cuerdas, escalando, fue totalmente espectacular, amigos. La Antártida es como estar en otro planeta, de verdad. Al día siguiente también pudimos escalar una montaña de granito que hay cerca de la base; una montaña técnica que ascendimos entre vientos de hasta 100 km/h ¡una locura...! y para descender... nos las vimos de todos los colores.

Después llegó la tormenta que anunciaban, con vientos de hasta 120 km/h, y desde entonces hemos estado “sellados” en la base.  

Lo bueno es que hemos podido disfrutar y conocer bien tanto esta increíble base como a su diseñador, Alain Hubert, que ya le conoceréis en el programa ¡vaya máquina!

Lo ha hecho todo en el mundo de la exploración polar, es súper simpático y por si fuera poco es el diseñador de esta estación, autogestionada por ordenador, 100% ecológica, es espectacular... 

"No se ha ido nunca hasta el final, hasta el punto en el que emplaza el campo base, en moto de nieve así que no sabemos qué nos espera"

También pudimos aprovechar y realizar la vídeo-conferencia para los informativos de Cuatro, y escalar otro pico cercano Emilio y yo en medio de un temporal infernal y poca visibilidad... así que han sido días bien aprovechados, que ya llegan a su fin: ¡nos marchamos rumbo a las montañas!

La aproximación la vamos a hacer en moto de nieve a través de unos inmensos glaciares (los más grandes del planeta) que descienden desde el mismísimo Polo Sur.

En este punto esos glaciares son como un campo de minas por las grietas que lo atraviesan, así que hay que tener muchísimo cuidado: imaginaos cómo serán que en algunos puntos vamos a tener que asegurar las motos de nieve con cuerdas.

El planteamiento que hemos hecho es el siguiente: yo iré segundo, conduciendo mi moto de nieve; Emilio irá con el médico de la base para poder grabar todo y Alain Hubert irá primero abriendo ruta.

Con toda la nieve caída en los últimos días es la única manera _y la más rápida_ que tenemos para llegar hasta la base de la cima de los vientos, el Wideroefjellet.   

No se ha ido nunca hasta el final, hasta el punto en el que emplaza el campo base, en moto de nieve así que no sabemos qué nos espera.

Y aunque las condiciones no son buenas, no podemos esperar: nuestro avión a Ciudad del Cabo despega en tres días ¡vamos a contrarreloj!; si perdemos el avión tendríamos que quedarnos un mes hasta el siguiente vuelo ¡¡glup!!"

Todas las fotos del Desafío Extremo en la Antártida.


Calleja, "exhausto y medio congelado" en homenaje al explorador Roald Amundsen

14/12/2011

El aventurero finaliza la media maratón en el Polo Sur: "Estoy feliz, pocas cosas tan guapas se pueden hacer en la vida"

Por: Jesús Calleja

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Jesús Calleja, en el Polo Sur
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Jesús Calleja, en el Polo Sur

Amigos: ¡¡¡Desafío concluido!!! He cubierto 21 kilómetros, la media maratón en el Polo Sur. Estoy exhausto, medio congelado, aunque ya me recuperé un poco, y muy  excitado por terminar esta locura.

Ahora me dispongo a iniciar el segundo desafío de esta expedición; ascender un pico en la Antártida con mi amigo Alain Hubert, un cachondo y tal vez el mejor  explorador polar contemporáneo.

Pero os cuento muy rápido como me fue desde el principio. Al amainar la tormenta hemos volado hasta un lugar donde vive una colonia extensa de pingüinos emperador. Los pingüinos no tienen ningún miedo, Emilio y yo hemos estado rodeados literalmente por miles y miles de estas  aves marinas. Es el animal terrestre que se reproduce más al sur del planeta,  viven con temperaturas de hasta -60º y no tienen vergüenza porque nunca ven a nadie. En vez de asustarse, venían a tocarnos, a investigarnos, ha sido alucinante. Os gustará verlo, sin duda.

Después hemos vuelto a la base rusa Novo, y desde allí nos hemos ido por fin al Polo Sur. Cinco horas alucinantes de vuelo, aterrizando sobre una pista de hielo en mitad de un horizonte blanco. Mirando hacia abajo, pienso en las treinta expediciones que ahora mismo están avanzando a pie, con esquíes, o navegando con cometas, de todas las nacionalidades, desde muchos puntos de la costa. Son expediciones de muchas semanas, algunas de meses, y  todos haciéndolo este año del centenario de la llegada al Polo Sur del explorador norurego Roald Amundsen, el 14 de diciembre de 1911.

La media maratón a 40º bajo cero

Al llegar al Polo Sur, hemos tenido la suerte de encontrarnos con un científico español seguidor de Desafío Extremo, Carlos Pobes; muy simpático, que nos ha “colado” en la base americana Amundsen-Scott y nos ha enseñado todos los recovecos, ¡incluso los que nunca enseñan! Hemos visto “cazar a un neutrino”, y os lo vamos a enseñar.

Tras esta visita, que nos ha dado una primicia científica inesperada, me he dispuesto a cumplir mi sueño; correr de verdad en la Antártida. Lo he hecho a veinte Kilómetros del Polo Sur, a 3.300 metros de altitud, y a -40 grados de temperatura. Con raquetas y tres capas de ropa térmica, un forro y el Gore Tex. El suelo, nieve blanda. He terminado los 21 kilómetros en 3 horas. Congelado, los pies rígidos como el corcho, las manos como garras, y feliz y excitado, porque ¡¡pocas cosas tan guapas se pueden hacer en la vida!!

En pleno 'whiteout' Antártico

13/12/2011

Jesús Calleja, aislado en la base rusa de Novo por una gran tormenta

Por: Jesús Calleja

¡Hola amigos!:

Os escribo ahora mismo desde la base rusa de Novo, ¡estamos en la Antártida! Y nos ha recibido con la peor tormenta que han vivido por aquí en esta época del año ¡No os podéis imaginar la que se ha armado ahí fuera!

Está prohibido salir de la base, hay un  completo whiteout: no se ve NADA. Con estas condiciones el horizonte desaparece, no hay ninguna referencia de dónde te encuentras y te desorientas por completo. Imaginaos desorientarse aquí ahora y perderse... entre vientos terribles y temperaturas extremas bajo cero. Y encima con la nieve que ha caído ¡es extrañísimo! Aquí se registran muy pocas precipitaciones, es un clima muy seco y si nieva, nieva poco... ¡pero ha caído una nevada impresionante!

Estos últimos días han sido trepidantes: nada más llegar a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, nos encontramos con la sorpresa de que el equipo del Telefónica que corre la Volvo Ocean Race, la Fórmula 1 de los barcos, estaba allí y nos dieron una vuelta en plan competición ¡¡¡fue una experiencia increíble, amigos!! ¡¡Qué pasada de barco!!

Desde Ciudad del Cabo, que es uno de los puntos de acceso hacia la Antártida, volamos hasta la base rusa de Novolazarevskaya (Novo). Un vuelo de seis horas para recorrer los 4.200 kilómetros que nos separaban del continente helado. Tuvimos mucha suerte, porque el día que llegamos fue un día bueno, con buen tiempo, y pude entrenar un poco y visitar los alrededores. Así que nos fuimos desde la base rusa hasta la base india de Maitri, la segunda base permanente que tiene la India en Antártida.

Hicimos al final unos 12 kilómetros y pudimos regresar sin problemas, afortunadamente, porque justo después se desató una tormenta ¡brutal!

Dicen los rusos que hacía muchos años (¡como una década!) que en esta época veían algo así, es una tormenta muy fuerte. Veo las comodidades que tienen los que trabajan en las bases, y pienso las que debieron pasar los exploradores Amundsen y Scott... los protagonistas de esa aventura antártica increíble que tuvo lugar hace ahora cien años. Muchos conoceréis la historia: el noruego Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur el 14 de diciembre de 1911; Scott lo hizo un mes después, pero su expedición tuvo un trágico final pues los cinco que la integraban murieron en la travesía de regreso. Con aquellos materiales, con aquellas ropas, ¡qué duro debió ser aguantar las terribles condiciones que pueden darse en la Antártida!      

Y ahora, aunque nos prohíben salir al exterior con este whiteout _no se ve nada a cinco metros_ hemos conseguido un permiso para filmar y voy a ver si puedo entrenar un poco en estas condiciones, para probarme y saber qué ocurriría si me pilla una tormenta así y estoy en terreno abierto, corriendo con un equipo tan ligero ¡en zapatillas!

Estamos con vientos de 80 km/h llegando a veces a 100 km/h y con mucha nieve, que ya os digo que es una auténtica rareza aquí en la Antártida. Así que  a ver si puedo salir, amigos...

La previsión es que estemos parados dos o tres días más hasta que mejoren las condiciones. Después, si podemos volar hasta el Polo Sur, intentaremos (si la climatología y la estricta burocracia que rige todos los temas de seguridad y los vuelos lo permiten!) correr la media maratón. La verdad que el tiempo está muy cambiante y las posibilidades de que lo permitan son muy escasas... pero yo quiero saber lo que es correr en la Antártida! ¡Así que lo vamos a intentar hasta el final, amigos!!

¡Pronto volveré a escribiros desde este confín del mundo!                        

Jesús Calleja


¡Hacia el Polo Sur!

09/12/2011

Jesús Calleja y su equipo de 'Desafío Extremo' viajan tras los pasos de uno de los mayores exploradores de la historia, Amundsen, hasta el mismo Polo Sur

Por: Jesús Calleja

Jesús Calleja pone rumbo al Polo Sur
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Jesús Calleja pone rumbo al Polo Sur

Hace 100 años, el 14 de diciembre, Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur por primera vez y regresó para contarlo. Para recordar esta aventura extraordinaria, Desafío Extremo viaja al continente antártico para realizar dos hazañas radicales ¡en el entorno más hostil del planeta!

La primera de ellas va llevar al límite mi resistencia y mi fondo, porque voy a correr una media maratón (¡22 kilómetros!) desde el Polo Sur hasta el único punto de evacuación posible, un avión que no puede esperar si sufro algún percance. Los vuelos en la Antártida son extremadamente complicados, sujetos a las condiciones meteorológicas y si no llega, tendré que arreglármelas como pueda para salir del continente.

Si, amigos, una carrera contrarreloj a temperaturas inhumanas (la media en el Polo Sur es de 49 grados bajo cero) en la Antártida ¡el lugar más frío, ventoso e inhóspito de la Tierra! Allí es donde se ha registrado la temperatura más baja (-89º) de la historia, donde los vientos catabáticos pueden llegar a alcanzar los 300 km/h y donde todos los récords de temperaturas y vientos extremos son posibles!

Visitaré además durante el viaje algunas de las bases antárticas más punteras, como la base americana Amundsen-Scott, donde los científicos nos ayudarán a entender porqué la Antártida es ¡el mayor laboratorio del mundo!

Una nueva vía hacia el Wideroefjellet

Y la media maratón es solo el primero de los retos planteados en este Desafío Extremo: tras la carrera, pondremos rumbo a la Estación Antártica Princesa Elisabeth, la primera estación de Cero Emisiones (no contaminante) de la Antártida. Desde allí intentaré ascender el pico Wideroefjellet, de 3.300 metros, en compañía de Alain Hubert, uno de los exploradores polares más importantes de la actualidad. Solo Alain ha ascendido previamente el Wideroefjellet y en esta ocasión vamos a por una vía nueva, más larga e inaccesible. Tendremos que superar un desnivel de 1.700 metros ¡con un viento que puede alcanzar los 100 km/h! Pero esos mismos vientos _que en carrera son un auténtico infierno_ esperamos que sean nuestros aliados, porque la aproximación a la base del pico la haremos con esquís y anclados a cometas para que el viento nos arrastre.

¡Va a ser una aventura increíble, amigos! Vamos tras los pasos de uno de los mayores exploradores de la historia, Amundsen, hasta el mismo Polo Sur, recorreremos sitios claves de la Antártida y ascenderemos hasta una de las cimas importantes de este continente hostil, inhóspito y salvaje, a través de una nueva vía ¡estoy emocionado ante lo que nos espera a Emilio y a mí!

Pronto os daré más detalles de cómo nos va en este nuevo Desafío Extremo, ¡¡hasta pronto, amigos!!

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Autor

Jesús Calleja

Jesús Calleja nació en León y su profesión es la aventura. Ha viajado por todos los rincones del planeta. Practica el alpinismo y participa en los rallys más duros del mundo. Jesús Calleja os acercará a través de este blog a sus viajes, aventuras y anécdotas en su Desafío extremo por los cinco continentes

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