27/05/2011
'De profesión: prostituta', la película
Por: cuatro
Ni es legal ni es ilegal. La prostitución se ejerce en nuestra sociedad un limbo legislativo, sometida a tímidas regulaciones en el mejor de los casos. Pero las prostitutas siguen ahí, en pisos o en la calle, velando ellas mismas por su salud y su seguridad. Es imposible realizar un cuadro modelo de su situación. En la prostitución de lujo ‘Callejeros’ ha dado con algunas que han encontrado la felicidad en su trabajo, aunque el estado de la mayoría oscila entre la resignación y la desgracia personal y familiar.
Es difícil arrojar conclusiones en términos absolutos sobre las consecuencias y características de la prostitución. Cada prostituta tiene su historia, unos motivos intransferibles que le han llevado a ejercer este oficio y vive la experiencia desde su propio punto de vista. Así lo enseña esta entrega de ‘Callejeros’. Hay profesionales del sexo que dicen disfrutar y sentirse realizadas en este mundo mientras que otras soportan día a día el peso de una auténtica tragedia humana.
El primer día, en cambio, es unánimemente tachado como una experiencia desagradable. A algunas incluso les marca. Una chica consultada en un club de alterne le ha explicado a Jalis de la Serna que se metió en la prostitución porque se quedó en paro y tenía un hija que mantener. “Es muy duro hacer eso por dinero”, ha comentado, “estuve una semana con depresión, aunque luego se supera”. No es un caso aislado, en Valencia, la dueña de un bar situado en una zona de prostitución asegura que hay amas de casa que acuden a hacer la calle por culpa de la crisis.
Los motivos
En el colectivo inmigrante la necesidad es norma. Muchas tienen hijos en sus países de origen o familias enteras que mantener. Generalmente, ellos no saben lo que está haciendo. “Digo que trabajo en Mercadona, que es la empresa de la ciudad”, confiesa una joven rumana que está en Valencia. Su falta de formación y que no haya vías para prestársela en España también es una causa considerable de que se prostituyan. “No sabemos hacer otra cosa”, dice una de ellas mientras se calienta, junto a sus compatriotas, alrededor de una hoguera en una cuneta de un polígono de Villaverde, en Madrid.
Los servicios
Durante el servicio el cliente manda. Obedecer a regañadientes es impensable. "Cuanto más disfrutas tú, más disfrutan ellos", explica una chica. Aunque a veces el afán por hacerlo bien sirve para que acabe pronto y se marche cuanto antes. "Lo que más me gusta es que paguen una hora y acaben en diez minutos", cuenta una prostituta argentina. Esto influye hasta en la decoración de los locales, "todo lo visual es importante para el cliente, así se excita y acaba antes, que es lo que nos importa", informan en una casa de citas. Una rusa presume de lema: “Tenemos dos orgasmos, cuando se cobra y cuando se sale de la habitación”.
El cliente, por otro lado, tampoco tiene un perfil específico. Sólo una naturaleza, “el que es putero nunca deja de ser putero”, advierte una de ellas. “Tú eres su paño de lágrimas, su vía de escape”, explican pensando en su papel psicológico. Hay quien trata de demostrarse a sí mismo su hombría, "el cliente quiere imaginar que se ha ligado una chica en un bar". Pero lo contrario es más bien la norma: "Te tratan como a un objeto, como si vinieran al supermercado". El fracaso silencioso de muchos matrimonios también llena los burdeles, “esto no es como lo que tienes en casa tirado en bata en el sofá”.
Las ganancias
El rendimiento económico es muy elevado. “Hay chicas que se levantan 40.000 euros en tres meses”, señala la chica argentina, que a la vez confiesa “ese es mi vicio, el dinero”. Lo más habitual es la ganancia oscile entre los dos mil o tres mil al mes. No deja de ser un dinero fácil y la mayoría coincide en que por ese mismo motivo se quedan atrapadas en el mundillo, les cuesta mucho salir. Peor lo llevan los transexuales, pueden llegar a gastarse más de 10.000 euros en operaciones estéticas.
Las extravagancias sexuales están a la orden del día. Una murciana acondroplásica presta sus servicios como ‘Nina Pitufina’ consciente del morbo que despierta. En algunos lugares se acuerdan servicios especiales con heces humanas. No parece tan extraño, sin embargo, la lluvia dorada o los juegos con orina. Todas las chicas reconocen que tienen que hacerlo habitualmente.
La salud
Y al contrario de lo que pueda parecer, las prostitutas cuidan su salud en las prácticas sexuales más y mejor que el resto de los ciudadanos. Así lo comenta una médico que las atiende en un local. El bolso lo llevan siempre lleno de preservativos y otros profilácticos. Se hacen chequeos cada tres meses. Aunque a veces no tienen más alerta que el aspecto de los genitales para rechazar un servicio que pueda ponerlas en riesgo.
Lo cierto es que el rechazo social que despierta esta actividad se queda en simple moralina hipócrita para ellas. Lo que más les duele es tener que mentir a los suyos, pero sólo por el hecho de engañarlos. Una lituana de veinte años dice que ha probado “la buena vida” y no le gusta más que la que lleva: “me aburro mucho”. El objetivo de muchas, no obstante, es retirarse y adquirir una vivienda.
Las noches de los viernes, la actualidad toma Cuatro de la mano de los reporteros de Callejeros. En su haber, más de 200 reportajes que han contado con el respaldo de la audiencia, una media del 10,2 % de share y más de un millón seiscientos mil espectadores cada semana
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