La mujer de Félix está anulada por la soberbia de su marido que nunca le ha dejado tomar una decisión. Curro le propone que se anime a irse de casa por sorpresa, aunque sólo fuera para dar una lección a su familia. Charo no se lo piensa mucho y empieza ir por todas las habitaciones cogiendo algo que le recuerde a cada miembro de su familia durante los días que esté fuera. Pero, finalmente, Charo no se atreve y se derrumba, “una cosa es lo que se dice y otra cosa es hacerlo”, dice entre lágrimas. “No voy a tirar la toalla”, sentencia.
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La mala gestión de Félix, sumado a la soberbia que le impide escuchar ...
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