Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Amor interracial en 'Adán y Eva': dos solteros chinos buscarán pareja

adan y evacuatro.com

Los ojos  rasgados  y  las  tradiciones  milenarias llegan al Paraíso con el objetivo más antiguo del mundo: encontrar pareja.  Por  primera  vez en el programa  dos  jóvenes  chinos aterrizan en el Edén, uno dispuesto a deshacerse de su extrema timidez ante las mujeres y otro  para mostrar sus infalibles dotes de seducción. Pero la batalla no se librará sólo entre estos dos compatriotas.   Un   tercer    Adán,  gaditano   por   los   cuatro costados,  entrará   en  acción  e  intentará  con  su  desparpajo llevarse el corazón de una Eva extremeña  que no lo tendrá nada fácil a la hora de tomar su decisión.

Clases de seducción china, expresiones de difícil  explicación y ...¿ Malú?
Débora es una joven extremeña, modelo de fotografía, que a pesar de considerarse polifacética, camaleónica y bastante atractiva no ha tenido mucha suerte  en el amor. Siente que la isla puede hacerle encontrar  algo único pero nunca imaginó que lo fuera tanto.

Su primer Adán, Yan, es un chino ingenuo, muy tierno y fan absoluto de Malú. Sólo ha tenido una novia en su vida y le asusta enormemente acercarse  a una mujer en una discoteca. Su gran rival está en las antípodas de la ingenuidad,  Simbo,  un compatriota de  intrigante  voz y elevadísima autoestima  que  se  hace  llamar “el  chino  sexy  de Valencia”.   La  guerra  se  recrudece   con  la  llegada  de  Abraham,   un desenfadado gaditano que se considera bastante ligón y al que no le resulta nada sencillo explicarle a sus adversarios lo que significa “pisha”.

Tres  personalidades  completamente dispares que Débora tendrá  que  estudiar  en  profundidad para  descubrir  si  tras alguna de ellas se encuentra el Adán que anda buscando.