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La permanencia de los Merino dependerá de los escrúpulos de Cristina

La hermana mayor de la familia deberá aprender a hacer la ‘chicha’ sin llorar.

Cuando el primer día la familia entera probó el plato típico de los Shiwiar, no sabían en qué consistía. La mala suerte de los hombres con la caza provoca que la tribu tenga que preparar más ‘chicha’, y he aquí la fuente de todos los problemas.
Las mujeres se encargan de la cena y cuando Marisol y Cristina descubren que para elaborar la chica, hay que masticar y escupir, se desata la tormenta. La hija mayor de los Merino no puede dejar de llorar y estropea el procedimiento, “No podemos permitirte que llores cuando preparas la chica, es nuestra comida sagrada. La has estropeado, y no hemos podido comerla”, le reprocha el Consejo. Si la familia quiere tener posibilidades de ganar el programa deberá a apoyar a Cristina: “cocinarás sin llorar. Masticarás yuca hasta que no te salga ni una lágrima. Confiamos en ti. Si te niegas, abandonarás nuestra casa y regresarás río arriba”.
Otro de los problemas con los que la familia deberá lidiar, es la incapacidad de Carlos a la hora de cazar. Su forma física deja mucho que desear y la tribu se ve obligada a hacerlo todo por él. Los hombres de la familia deberán esmerarse más para encontrar alimento.
La primera valoración de los Shiwiar
“Visitantes que queréis pertenecer a nuestra tribu, habéis llegado hace poco tiempo navegando por el río, y es momento de que sepáis lo que hemos pensado de vosotros.
 Carlos, pareces un buen hombres, pero tu cuerpo tan gran de es un problema para sobrevivir en la selva. No podemos hacer todo siempre por ti.
Víctor y David, los hijos varones sois hombres fuertes y parecéis ilusionados, sin embargo David, no basta con ser nuestro amigo, tienes que esforzarte más y aprender nuestras costumbres.
Marisol, te quejas demasiado. Debes dar un mejor ejemplo a tu hija, ella imita lo que tu haces.
Cristina, no podemos permitirte que llores cuando preparas la chica, es nuestra comida sagrada. La has estropeado, y no hemos podido comerla.
Ahora escuchándonos bien, os diremos que necesitamos de vosotros. Carlos, tendrás que aprender a subir al árbol. Hemos hecho esta cuerda para que lo consigas. Víctor y David, seréis cazadores y tendréis que aprender a cazar. Aprenderéis a usar la cerbatana.
Marisol, tu deber como madre es asegurarte de que tu hija aprenda a preparar la chicha.  Si ella hace mal su trabajo, no debes reír.  Cristina, cocinarás sin llorar. Masticarás yuca hasta que no te salga ni una lágrima. Confiamos en ti. Si te niegas, abandonarás nuestra casa y regresarás río arriba.
Creemos que ya es el momento de que uséis la ropa adecuada para la selva, Os regalaremos ropa y os vestiréis como nosotros, confiamos en que no os desilusionareis. Ahora id a dormir en paz.”