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Un cierto aire danés

En España, los gobiernos de coalición y los pactos políticos con intercambio de "cromos" no gozan de buena fama. Somos un país con una larga tradición de espadones, pronunciamientos y dictaduras y parece que ese historial pesa en nuestra querencia por un poder fuerte, incluso en tiempos democráticos. 

Sin embargo, la evidencia indica  que los pactos y coaliciones favorecen reformas más consensuadas y duraderas y menor corrupción porque unos se controlan a otros y no tienen por qué ser más inestables si suman mayoría. Pactos y coaliciones que son, por cierto, moneda corriente en la política al norte de los Pirineos.

La serie danesa Borgen se ha convertido en un manual para la nueva política española. No sólo por el triunfo de la bicicleta frente al coche oficial. La Dinamarca de Borgen -con sus cambalaches ministeriales- disfruta de una de las rentas per cápita más altas del mundo, uno de los indices de desigualdad más bajos; siempre aparece como un país modélico sin apenas corrupción y, por si todo esto fuera poco, los daneses se declaran los más felices de Europa. Y eso a pesar del mal tiempo.